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MORELIA, Mich., 14 de julio de 2021.- En México, el 25 por ciento de la población de 18 a 65 años de edad ha padecido por lo menos un trastorno mental, pero únicamente el 20 por ciento de estos pacientes recibe atención médica, alertó la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario.
Respecto de los adolescentes, se estima que el 24.7 por ciento tiene uno o más problemas de salud mental, y los más frecuentes son los trastornos de ansiedad, el déficit de atención, la depresión, las adicciones y los intentos de suicidio.
Más aún, un paciente con problemas de salud mental puede esperar de cuatro a 20 años para recibir cuidados en un centro de salud.
Estas cifras, agregó la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario, son extrapolables a Michoacán.
En el caso específico de la depresión, en Michoacán el 43.9 por ciento de la población refiere experimentar algún grado o forma de depresión, con una mayor prevalencia entre las mujeres, con el 50.2 por ciento, frente a los hombres, 37.3 por ciento.
Asimismo, entre 2017 y 2019 se elevó la cifra de suicidios un 62.14 por ciento, de 206 a 334, con una mayor prevalencia entre los varones. Ahorcamiento, disparo de arma de fuego y envenenamiento, los métodos más frecuentes encontrados en los suicidios, que representan el 7.6 por ciento de las muertes violentas en el estado.
En torno de las adicciones, el 3.4 por ciento de los michoacanos de 12 a 65 años de edad consume alguna droga.
La Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario señaló que las carencias que enfrenta el estado en materia de salud mental, una de las cuales es la precariedad laboral que impera entre el personal adscrito a la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM).
La dependencia cuenta con un total de 300 psicólogos, de los cuales por lo menos el 80 por ciento, alrededor de 240, enfrenta condiciones de precariedad laboral, indicó la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario.
Esta situación se traduce en una prestación de servicios de salud mental igualmente precaria, insuficiente y que incide de manera negativa en la prevención, tratamiento y erradicación de enfermedades mentales, violencia contra grupos vulnerables, adicciones, entre otros.
La Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario mencionó que la carencia de estabilidad en el trabajo no sólo va en detrimento de los derechos laborales, sino que deriva en inequidad al interior de la instancia, una prestación defectuosa de los servicios, trabajadores apáticos, personal poco comprometido con las necesidades de la población y condiciones laborales injustas.
Pese a tener más de siete años de servicio, psicólogos adscritos a la SSM, al tener contratos como personal de confianza o eventual, son sustituidos o relevados, lo que ocasiona que los programas de salud mental carezcan de continuidad, aseveró la organización.
El problema de la salud mental en el estado excede el rubro de las condiciones laborales de los profesionales a cargo: la administración de la entidad debería destinar 250 millones de pesos anuales para atender la salud mental, como li marca la norma, desde 2014, pero la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario señaló que se desconoce si se ha realizado esta asignación presupuestal y, en su caso, los segmentos y acciones a los que se ha destinado.
El panorama podría no cambiar en el corto y mediano plazo, ya que las propuestas presentadas hasta ahora por Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador electo de Michoacán, para acompañarle en su gestión “no garantizan que las políticas públicas de salud mental serán una prioridad para el nuevo gobierno, que no se ha pronunciado sobre el particular más allá de comentarios en campaña”.
La salud mental en Michoacán “es un desastre”, a la vez que la atención de la violencia, debido a que “el estado no cumple con sus obligaciones en ese rubro, pese a que la constitución reivindica los derechos de mujeres, trabajadores y sus familias, incluyendo la salud y la actividad laboral justa”.
Reiteró que la realización de un análisis de la salud mental en la entidad arroja que se han presentado repuntes en la incidencia del embarazo entre las adolescentes y las violaciones en contra de niños, además de mantenerse la violencia obstétrica y de género, ya que no se logra modificar la conducta de los agresores, mediante programas y acciones de prevención y tratamiento, no hay espacios para la salud mental y se tienen condiciones de inestabilidad social que retroalimentan estas problemáticas.




