MORELIA, Mich., 10 de octubre de 2020.- La organización Mexicanas Resistiendo desde el Extranjero, realizó un evento online en relación a las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres migrantes en Estados Unidos, donde se propuso que se hagan investigaciones profundas y que no se investigue a médicos de manera particular, sino se investigue de forma estructural.

Durante el webinar, Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante y consultora en temas de seguridad y migración, manifestó que el tema de las histerectomías y esterilizaciones no consensuadas en mujeres migrantes era algo mucho más grande.

La especialista indicó que esta situación grave se da en la población migrante general de mujeres, y esto ha crecido porque esta población es cada vez más grande; “son cada vez más mujeres las que forman más del fenómeno migratorio y eso ha sido parte de la transformación del fenómeno, que en un inicio era principalmente de hombres, y eso las ha vulnerado más”.

Se sabe y se ha documentado, externó, sobre mujeres que han sufrido abusos en sus derechos humanos en el transcurso del viaje a la frontera, pero también llegando a Estados Unidos, dijo Eunice Rendón. Hay que señalar que se han dado, sobre todo con el gobierno de Donald Trump, fuertes violaciones a los Derechos Humanos sobre todo en los centros de detención  migrante.

Con la pandemia, se vulnera más a los más vulnerados de por sí, y en esta población entran migrantes y mujeres, indicó y dijo que una de las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) es porque nos estaban tomando las medidas necesarias en estos centros para evitar contagios, hubo presión de parte de organizaciones civiles debido a esto y a la separación de familias, por lo que lograron liberar a algunas personas, ya que en un principio no se quería gastar en pruebas en esa población.

La activista manifestó que el caso de la esterilización forzada, hay otros como antecedentes de este tipo de conductas. Dijo que en los 70’s se practicó esto con mujeres latinas para que no fueran a poblar más Estados Unidos; “además de ser un pensamiento racista, hay una serie de violaciones importantes a los Derechos Humanos, e incluso es un crimen de lesa humanidad, es una forma de genocidio dijo como lo marca la ONU”.

Es un tema grave que constituye un trato cruel y de tortura; es inhumano y ha sido señalado por un tribunales internacionales como una forma de violencia sexual y violencia contra la mujer, además de que viola el tema legal médico en Estados Unidos del consentimiento informado, agregó.

Por ello es importante, dijo, que los gobiernos de los países como México, hablen fuerte y claro, y que realmente haya una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para dictar medidas cautelares en los caso donde las mujeres hayan sido intervenidas con histerectomías u otros procedimientos violatorios.

Por su parte Irma García, activista por la justicia reproductiva de las mujeres de color, señaló que lo mismo está haciendo con mujeres de Puerto Rico, donde estaban teniendo experimentaciones con médicos en la reclusiónes ICE.

Señaló que en los años de esclavitud, los hombres blancos experimentaban con las esclavas negras para poder obtener más información sobre la ginecología, sobre la ciencia en general en relación a la reproducción humana y la sexualidad.

En general, dijo, cuando se trata de la reproducción sexual de las mujeres de color en Estados Unidos, se tienen más restricciones, pero también cuando se trata de someterse a un aborto o al buscar ser madre en un ambiente es sano; no hay acceso una persona que no tiene dinero, dijo.

Al respecto, el porcentaje de que estas personas tengan un embarazo saludable, o que tengan partos sin complicaciones es más baja, porque las mujeres de color tienen más complicación en el los partos que las mujeres blancas. En Texas, dijo, se ven los niveles más altos en la Unión Americana de casos de mujeres negras que mueren en partos, señaló.

A su vez, Isabel Funda, coordinadora de investigación del Grupo de Información de Reproducción Elegida (GIRE), indicó que la esterilización es un tema del mundo que se da también en México y en Latinoamérica; ha existido desde siempre cierta tendencia a señalar a integrantes de grupos particulares, como aquellas que no deberían de reproducirse; “este pensamiento que viene detrás de otros fondos de racismos, capacitismo y conductas misóginas entre otros, tiene una larga historia en Latinoamérica”.

las esterilizaciones forzadas se han dirigido a grupos indígenas en México, dijo, se ha hecho también a personas con discapacidad, a mujeres con VIH y otros factores; “es un tema de justicia de género muy importante que afecta a las personas migrantes, pero que también afecta a diferentes poblaciones que históricamente han sido oprimidas, y el mensaje detrás, es que unas vidas valen más que otras, y ciertas personas no deben de poder reproducirse”.

La especialista dijo que en México existen diferentes organizaciones que se concentran en poblaciones específicas, que se encargan primero de documentar que esto existe, y después de buscar diferentes mecanismos. Uno de ellos es el acompañamiento directo de los casos, sea en un proceso penal o administrativo, dijo y aseguró que existen en México distintas recomendaciones por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y las comisiones locales.

Es importante que el gobierno mexicano se involucre, dijo, y pida algún tipo de recurso internacional en el caso específico los centros de reclusión, donde pasan las migrantes de Centroamérica y de México. Es claro que en los centros de detención migrante en México, se comete una cantidad enorme de violaciones a los Derechos Humanos de las personas, y en los derechos reproductivos de las mujeres.

De ninguna manera se puede responsabilizar a las mujeres, expresó, “sabemos que si existe una población particularmente vulnerable, son las mujeres migrantes que están detenidas en estos centros que son básicamente carcelarios, la situación para que ellas levanten la voz es muy difícil, es una condición de extrema vulnerabilidad”.

La especialista pidió no sólo fincar responsabilidad a los médicos, como si fuera un problema individual, no histórico, “que no tuviera que ver con otras condiciones que claramente no se resuelven poniendo el ejemplo de castigar a una sola persona, de establecer criterios en una responsabilidad individual; sería importante que se establezca una investigación más profunda y que no se repitan este tipo de violaciones a las víctimas, porque son casos graveres que además tienen un efecto permanente”.

La solución, dijo, es que salga una investigación profunda y que no se limite a ser ejemplo de una persona en específico, sino que se atienda el problema de manera más estructural, entendiendo lo que significa para la población de mujeres migrantes.