MORELIA, Mich., 17 de diciembre de 2018.- Durante los últimos tres años, la economía de Michoacán manifiesta un comportamiento en desaceleración al reportar tasas reales de 4.2, 3.1 y 2.3 por ciento, respectivamente, analizó el economista Heliodoro Gil Corona.

El coordinador de Proyectos Estratégicos del Colegio de Economistas de Michoacán, expuso que el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) pasó de 408 millones 268 mil pesos en 2016, 420 millones 986 mil pesos en 2017 y estimó que para 2018 cerrará en 430 millones 669 mil pesos.

No obstante, el especialista manifestó que las actividades productivas del estado frenen su dinámica durante el periodo reciente, pues las primarias disminuyen su crecimiento real de 16.6, 6.7 por ciento y 4.2 en los años citados.

Respecto a las actividades industriales, Gil Corona indicó que se observa un comportamiento de retroceso en tres años consecutivos de menos el 1.5, 2.2 y 2.2 por ciento, respectivamente; mientras que la construcción y las manufacturas experimentan un claro debilitamiento productivo.

Por otra parte, el economista agregó que los servicios experimentan un desempeño productivo más consistente sobre una línea de crecimiento de 3.8 por ciento, aunque influido por el comercio al mayoreo y menudeo en donde destaca la economía y el empleo informal.

“La estructura económica de Michoacán muestra debilidades estructurales que ocasionan un valor del PIBE anémico debido a un alto nivel de ruralización estatal, un incipiente desarrollo industrial y un sector de servicios fuertemente impregnado de las actividades informales”, manifestó.

Apuntó que las ramas económicas que soportan la composición del Producto Interno Bruto Estatal son el comercio, el campo y las manufacturas, que durante el 2018 participaron con el 25.2, 12.7 y 9.2 por ciento, respectivamente, y que a su vez son actividades que observan vulnerabilidades productivas en la entidad.