Localiza Policía Morelia a mujer extraviada y la reúne con su familia
MORELIA, Mich., 8 de marzo de 2025. - ¿Qué le dirías a tu niña interior?, esa es la pregunta-Karina, detrás del volante duda, guarda silencio-. No esperaba la interrogante, pero finalmente responde: “jamás pensó que seríamos esto, quería otra cosa... Ser una gran licenciada”.
Estudiar derecho es la asignatura que tiene pendiente en su historia de vida, pero no es una historia pasada. Es un sueño vivo, que le hace sonreír hasta con los ojos al recordarlo.
No ha muerto, está en pausa. Primero por la maternidad y luego por su trabajo.
Pero el éxito no siempre llega como uno lo piensa y a Karina le llegó de donde menos esperaba: la recolección de residuos sólidos, al dirigir una de las organizaciones de recolectores que sostiene a ella y otras 399 familias.

Karina Tapia Baéz fue mamá adolescente. Con 16 años se vio obligada a comenzar a trabajar junto a su hermano, quien la recibió como secretaria de la asociación. Era la responsable de darle trámite a los pagos y papeleo, pero la violencia e inseguridad que se vivía en Michoacán le cambió la vida.
“Yo comencé en esto hace 25 años, coni hermano Lisandro. Pero él murió… lo mataron en 2012. Aquí se tocan muchos intereses, nunca supimos. Hasta ahora no sabemos qué pasó. Entonces se vino un tiempo muy pesado para mi, tener que soltar y seguir con su legado, porque no mataron a un perro sabes, era mi sangre, mi hermano. Entonces, había que seguir, entrarle a lo que él dejó”, comentó en el patio de la recicladora que fundó para darle un sustento a sus hijos y sobrinos.
Luego de la muerte de El Zar de la Basura, mote con el que se conoció a su hermano, Karina se volvió la cabeza de la familia, mamá y papá para sus hijos propios; y, guía para los tres hijos que dejó su hermano al fallecer.

Sin tener el sueño de dedicarse a la separación de los residuos sólidos y sin una carrera-que tanto anhela-, Karina aprendió rápido el oficio, reunió una gran fuerza de hombres y mujeres trabajadoras y organizó las rutas para garantizar el servicio de limpia.
Sorteó los amagos de los criminales y aceptó su destino: vivir para contarla, eso sí, a su manera.
Con 25 años de trabajo constante en la recolección de residuos poco a poco ganó espacios para otras mujeres, hay 40 mujeres en puestos de responsabilidad. Una es la responsable de vigilar el trabajo en la recicladora de pet, en la pesa, en la administración y también en la conducción de camionetas, separando la basura en la batea o interactuando con los usuarios.
No era el trabajo que soñó Karina en su infancia, pero sí el que le ha dado grandes satisfacciones y de donde sale para poder sostener a sus hijos, quienes jamás le han externado pena o vergüenza por su trabajo. Un escritorio-probablemente reciclado-en medio de toneladas y toneladas de plásticos, cartón, papel y vidrio. Espacio que también habitan otros niños, hijas de sus compañeras recolectoras.




