MORELIA, Mich., 12 de junio de 2021.- Es poco común aún hoy en día, que mujeres se dediquen a ser operadoras del transporte público. Son espacios pensados en general para los varones. Para Doris, quien es operadora de la Ruta Roja, es su día a día; ya tiene muchos años dedicándose al transporte público, y en esta ruta lleva un año y medio.

Es común ya, que haya mujeres en las rutas, dice, y lo hace porque sabe, porque tiene compañeras que trabajan todos los días en el transporte público.

Ella cree que las mujeres manejan mejor que los hombres; “de hecho, hace un ratito un joven me dijo que me felicitaba porque los hombres son más…bruscos para manejar, y porque le daba gusto que ya hubiera mujeres en el transporte”, dice quizás sonriendo, porque no se ve, ya que lleva cubrebocas.

“Tenemos un poquito más de precaución que ellos”, expone, ya que desde su punto de vista los hombres son más ‘atrabancados’ para manejar. Confiesa que le gustaría que hubiera más mujeres en el transporte público; “ojalá que se animen”, dice.

Para ella, dedicarse a ser taxista resulta ser más peligroso que estar en un colectivo, y lo sabe bien, ya que su familia siempre se ha dedicado al transporte; “mis hermanos eran los que trabajaban en el transporte, pero como se fueron a los Estados Unidos, yo no me quise ir, me quedé yo en esto, y desde entonces aquí sigo”, expresa sin quitar la mirada del camino.

“Empecé en la Amarilla 1, su base está en la universidad, en CU”, recuerda, y dice que después se fue a la roja 1 y 2 y ahora ya está en esta en la roja 3. Explica que todos sus compañeros son hombres, no le dicen nada porque ya están acostumbrados a verla en la ruta, porque la conocen desde que empezó.

Tiene un hijo de 18 años que le ayuda. Ella básicamente trabaja tres días a la semana, los otros dos los trabaja su hijo.

Ahora Doris se ha animado a comprar su propia unidad, puede rentar las placas o usarlas ella misma, pero lo importante es que la camioneta ya sería de ella, aunque la esté pagando en mensualidades, ya no trabajaría para nadie más.

El plan es que su hijo continúe en el transporte público, dejarle de alguna manera un patrimonio para que pueda sobrevivir y mantenerse.