Llamadas, WhatsApp y redes, vías principales de extorsión
MORELIA Mich., 23 de diciembre de 2020.- En la planta alta del mercado Nicolás Bravo, conocido también como del Santo Niño, porque la iglesia más cercana se llama así, se encuentra la zona de la comida. Ahí, el lugar de Doña Nieves cumple ya 50 años de ofrecer "el sazón que te hará sentir en casa", como reza su eslogan.
La señora Nieves Tinajero relata a Quadratín que día con día llega con gusto, con alegría, a preparar los alimentos a los clientes que ayudan a contribuir al mantenimiento de su hogar. Busca, dice, que se vayan contentos, "es lo que más importa en este negocio; que lleguen con mucho gusto y que se vayan contentos".
Doña Nieves recuerda que fue su madre la que inició con ese lugar, esto sucedió en 1970, antes de que el mercado existiera como tal, con un espacio; porque en 1970, el mercado todavía estaba en la calle.
Posteriormente, señala Doña Nieves, los compañeros comerciantes que lucharon para que se hiciera un espacio digno en el mercado, lo lograron, y el 18 de marzo de 1975, bajo el aniversario de la ciudad, por fin se inauguró el mercado como se encuentra actualmente, seccionado por locales.
Pero el mercado tuvo algunas modificaciones cuenta Nieves, ya que en 1993 se quemó, y en ese tiempo, una locataria, Doña Victoria, quien vendía un pozole muy rico, recuerda, comentó que a lo largo de la vida de ese mercado nunca había pasado algo tan triste; ella recordaba, por platicas de su familia, que el mercado, en 1993, ya tenía más de 100 años de antigüedad, como un tianguis en la calle, "porque así era cómo se trabajaba antes", asegura.
"Esa fue una experiencia muy dura, pero las experiencias son para vivirlas y aprender de ellas y aquí estamos", dice la locataria con buen ánimo.
Hoy en día, con 50 años ayudando primero, y cocinando después, Doña Nieves se siente contenta; le gusta y lo disfruta; "yo tenía unas clientecitas que venían y me decían: 'ay Nieves, pero tú agarras la masa con un cariño', y yo les decía: '¿saben qué? no me lo van a creer pero yo agarro la masa y siento que estoy trabajando con seda'; me gusta tanto lo que hago, que aquí voy a aplicar una frase que dijo alguien de quien desconozco su nombre, que dice que: 'desde que me gusta lo que hago, nunca voy a trabajar", expone.
Con el tiempo, Doña Nieves se ha enfrentado con algunas enfermedades, pero el negocio debe de seguir; "actualmente mi hija Oli es la que está al frente del negocio, debido que yo ya no puedo estar por cuestiones de salud", explica y asegura que aunque ya no está de lleno, sí está al pendiente, revisando constantemente para ver que se hagan las cosas "como deben de ser".
Asegura que hoy en día todo está funcionando; "yo creo que el día que yo ya no esté, esto va a seguir funcionando, porque afortunadamente a mi hija le gustó continuar con esto, y creo que va para largo".




