Paso Independencia: fluidez, cancha de pádel, obra que esperó 20 años
MORELIA, Mich., 15 de septiembre de 2025.- Secuelas que marcan una vida entera fue el saldo que para María Encarnación Dimas López y su esposo dejaron los ataques con granada registrados el 15 de septiembre de 2008, durante la conmemoración del Grito de Dolores, en Morelia.
María Encarnación Dimas refirió que el día de los llamados granadazos acudió con su esposo, como muchas familias más a celebrar la Noche Mexicana, por lo que se sumó a la multitud congregada en torno del Palacio de Gobierno para presenciar la ceremonia del Grito de Dolores y ser partícipe de la fiesta y la verbena popular.
Sin embargo, poco después el estallido de una granada de fragmentación la arrojaría y haría caer, en una jardinera, sobre su espalda, mientras que su esposo quedaría lesionado por esquirlas, siendo parte de las aproximadamente 130 personas heridas, además de siete fallecidas, que dejaron estos ataques, considerados el primer acto terrorista en México.
"Me dicen que estoy viva de milagro, aún así, todavía enfrento las consecuencias de estos ataques, tengo lesionados la espalda y un pie, apenas en abril me sometí a una cirugía y estoy a la espera de otra más, mi esposo estuvo entre los pacientes más graves, permaneció ocho meses en cama y también se encuentra con secuelas, él sufrió más porque me cubrió durante el estallido de la granada", señaló.
Afirmó que, luego del terror y la incertidumbre que generaron los ataques con granadas el 15 de septiembre de 2008, ha sido complicado reanudar una vida cotidiana con lesiones y secuelas que "nos han marcado para toda la vida".
Inclusive, asistir al memorial dedicado a las víctimas de los ataques con granada de la noche del Grito de Dolores, en Morelia, ha sido complicado.
"Había algunos rumores de amenazas, mis hijas no querían que yo viniera pero aún así decidí hacerlo para acompañar a quienes tuvieron lesiones, como mi esposo y como yo, y a quienes enfrentaron la pérdida de un ser querido", dijo.
Dimas López lamentó que, a 17 años del incidente, aún lucha por ser reconocida ante la Federación como una víctima directa.
"Durante el registro federal que se hizo de las víctimas yo salí del sitio donde era atendida para ver cómo estaba mi esposo, cuyo estado sabía que era grave, y entonces quedé inscrita en el listado estatal pero no en el federal, donde únicamente se me reconoce como víctima indirecta", explicó.




