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MORELIA, Mich., 5 de febrero de 2021.- La cocina moreliana de cuaresma, ha sido tradicional por respetar ingredientes de temporada, y está íntimamente relacionada con los barrios, sus iglesias y tiendas, señaló en una charla la investigadora y chef Lucero Soto, en el marco de los 30 años de la asociación Morelia, Patrimonio de la Humanidad.
Hay que entender, dijo, que la cocina moreliana se va fraguando a través de las tradiciones, la cultura y el patrimonio, en Morelia; "al final del día, fue una ciudad de españoles para españoles, así fue concebida, y la manera en que fue construida también, en todos los barrios existe una iglesia, un mercado, una tienda; había una cocina de cercanía
En general el estado de Michoacán, dijo, ha sido muy agrícola, y entonces llegaban las personas con las cajas de frutas y legumbres y se empezaba a generar lo que se imaginaba. Era muy importante la cercanía de las iglesias en los barrios, muchas veces al hacer investigación, se habla de que las mujeres antes de hacer el chocolate, iban a persignarse la iglesia, y regresaban a espumarlo.
Cuando se habla de esta forma de cocinar, no es difícil entender que parte de la cocina de cuaresma, era un ritual muy importante dentro de la religión católica, expuso, era un momento de guarda, aunque también, de alguna manera, eran momentos de socializar al interior de las casas, dijo, se hacía como un culto a la ausencia de la carne.
Hablar de cocina es hablar de los ingredientes, del respeto por los ellos, dijo la chef, algunos traídos de otras partes, pero muchos cultivados en los traspatios de las casas, donde se daba la buena plática, las tradiciones, y sobre todo la convivencia cercana entre vecinos, porque eran momentos de recogimiento pero también de conviviendo con los cercanos.
Desde el inicio de la cuaresma hasta el viernes Santo, dijo la chef, en las mesas había ingredientes como nopales, para hacer los torreznos, un flan con garbanzo, los escabeches, los chiles rellenos de uchepo, los chiles pasilla rellenos de requesón o bañados con una salsa de queso cotija, pasteles de elote con rajas, y un arroz vitualla, además de bebidas como el agua de obispo.
La chef expuso que la cocina michoacana es una cocina saludable y de equilibrio, porque se sabía del respeto a las temporalidades, lo que daba la tierra en sus momentos, porque la gente vivía cercana a las haciendas, a los ranchos.
Sí hay una cocina moreliana, aseveró la chef e investigadora, quien dijo que esta se ha formado con las recetas de familia, recetas de costumbre que hablan del origen, del desarrollo de la vida misma. Expuso que siempre llama a la recuperación de la cocina moreliana, y además este tipo de charlas le recuerdan que bien vale la pena volverla a probar.




