MORELIA, Mich., 12 de julio de 2018.- El majestuoso edificio del siglo 17, que actualmente guarda al Centro Cultural Clavijero, es una de las construcciones más representativas de Morelia. Es uno de los edificios protegidos por la declaratoria de Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad que guarda el Centro Histórico de la capital michoacana desde 1991.

La construcción de este edificio del barroco novohispano inició en el año de 1660, y en 1757, casi 100 años después, se estableció el monasterio y el colegio Jesuita de San Francisco Javier hasta el año de 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de España y sus dominios bajo la orden del rey Carlos Tercero, tras la acusación de haber provocado los motines conocidos por el nombre de Motín de Esquilache, ocurridos en Madrid en 1766.

Una vez que los jesuitas abandonaron esta construcción, siguió teniendo un uso religioso porque  fue correccional para sacerdotes.

Con los aires de la nueva vida independiente del país, en 1824 se estableció en ese edificio el Congreso de Michoacán. Años después se convirtió en una escuela pública e industrial, una biblioteca pública, y fue a partir de una restauración realizada en 1969 que albergó las oficinas del Registro Civil de la ciudad.

En febrero de 2008, la administración estatal decreta la creación del Centro Cultural Clavijero, institución cultural que instaló sus actividades desde ese año hasta la fecha, en el edificio simbólico que albergó a la Compañía de Jesús, antes de ser expulsada del país.

Es importante señalar que tras la remodelación sufrida en 1970, el edificio fue nombrado Palacio Clavijero, en honor a Francisco Javier clavijero, jesuita veracruzano, uno de los primeros historiadores de México, quien fue profesor de filosofía y literatura mientras la construcción colonial albergó a la Compañía de Jesús durante el periodo que fue el Colegio Jesuita de San Francisco Javier.

Sobre el inmueble hay que decir que es de estilo barroco tablereado y está construido del material que caracteriza a Morelia, es decir, de cantera rosa. Al frente del edificio, es decir, en su fachada principal, tiene una serie de ventanas rectangulares en los dos niveles de la construcción.

Al entrar al edificio del siglo 17, se pueden encontrar dos patios; uno principal de forma cuadrangular, que guarda al centro una fuente octagonal; el segundo, tambien rectangular,  es de menor tamaño que el primero.

El centro cultural resguarda 10 salas para distintas exposiciones, una de ellas permanente; ‘Paisaje michoacano’, que se encuentra en la sala 4. Alberga también la biblioteca Bosch-Vargaslugo, un auditorio, una sala audiovisual, una libreria Educal y al Centro de Documentación e Investigaciónde las Artes.