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CIUDAD DE MÉXICO, 1 de septiembre de 2025.- Cada año, entre julio y septiembre, llega un platillo que no sólo llena el estómago, sino también el corazón de las familias mexicanas. Se trata de los chiles en nogada.
De acuerdo al comunicado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural respecto al aspecto colorido —verde, blanco y rojo— hacen que cada bocado sea un recordatorio de identidad y orgullo nacional.
Cuenta la tradición que en 1821, cuando Agustín de Iturbide pasó por Puebla después de firmar los Tratados de Córdoba, las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica decidieron homenajearlo con un platillo muy especial. Inspiradas en la recién nacida bandera del Ejército Trigarante, combinaron ingredientes de temporada y lograron un festín digno de la ocasión. Así nacieron los chiles en nogada.

El delicioso sabor se encuentra en el equilibrio de sus sabores dulce, salado, fresco y de textura cremosa. Para lograrlo, es necesario contar con los ingredientes que homenajean la riqueza del campo mexicano:
El alma del platillo, el chile poblano, se cultiva en varios estados del país. De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2024 se produjeron más de 365 mil toneladas de chile poblano con un valor de 3 mil 852 millones de pesos.

Los chiles en nogada son mucho más que un platillo, es un encuentro entre historia y tradición, un recordatorio de la riqueza del campo mexicano y de su diversidad cultural. Cada vez que probamos uno, nos conectamos con casi dos siglos de identidad y sabor.
Así que, cuando llegue la temporada, no dudes en darte el gusto de degustar uno o más chiles en nogada y fortalecer la memoria gastronómica de México.




