Preliminar: dejó Simón daños menores en Coahuayana
MORELIA, Mich., 27 de julio de 2017.- Una limusina y seis quinceañeras ataviadas en colores rojos, azul, dorado y verde arribaron al patio principal del Templo de La Asunción de Santa María de Guido, donde se bajaron y permanecieron por unos minutos entre felicitaciones y fotografías; cinco de ellas son sobrevivientes del cáncer.
Previo a la entrada al templo, el sacerdote las recibió en la puerta, las bendijo, les dirigió unas palabras y en un momento entraron una por una al recinto sagrado.
En una ceremonia que comenzó pasado el mediodía, Gabriela, Lupita, Ana Karina, Teresita, Ana Paola y Jennifer, caminaron por dentro del templo hasta llegar al altar, donde se situaron para celebrar la misa.
Se realizó una lectura sobre el profeta Jeremías, y con un poco de dificultad por las crinolinas de los vestidos, las quinceañeras tomaron asiento para continuar la ceremonia, verdaderamente en un homenaje a la vida.
Tras una serie de ritos litúrgicos, el sacerdote se preparó para, a través de un mensaje, dar gracias por los 15 años de Gabriela, Jennifer, Lupita, Ana Paola Ana Karina y Teresita, y por habérseles concedido el milagro de superar la enfermedad.
"La enfermedad no tiene la última palabra aunque el enfermo tenga que alejarse de muchas cosas, ustedes son testigos de este milagro. Podemos contemplarlo" señaló el religioso en su mensaje.
Explicó que todo ha sido un gran esfuerzo, una entrega amor, de confianza, "pueden surgir milagros en la vida, cuando Dios lo contempla, corona esa entrega y ese esfuerzo", prosiguió.
Dijo que también han experimentado el amor de su familia, amigos y lo siguen experimentando, "con su oración se han hecho presentes en sus vidas, en la lucha contra esta enfermedad del cáncer, Dios también se hizo presente y nunca las abandonó".
Invitó a los presentes a reflexionar, no esperar los momentos en los que ocurren cosas como estas, "sino vivirlo todos los días, buscar a las personas que nos necesitan, cultivar el amor y la fe", expresó, y antes de terminar su discurso, pidió un aplauso para las jóvenes celebradas.
"Ya son responsables de lo que hacen, así que en presencia de esta comunidad, renovemos esa fe y confianza en Dios", dijo, y acto siguiente les cuestionó sobre su fe, sus creencias y su sentir en una Oracion de Consagración, que fue leída en fragmentos por las seis festejadas.
Finalmente, tras recibir la hostia, las quinceañeras fueron bendecidas, y ovacionadas, y con ello la ceremonia concluyó pasada la una de la tarde.
Después de la ceremonia, aún dentro de la iglesia, el cura y las quinceañeras se tomaron algunas fotografías. "A la cuenta de tres vamos a lanzar un grito que diga: ¡Gracias Dios!, pidió el sacerdote a las jóvenes y a los presentes, que correspondieron con el grito. "¡Que se escuchen esos aplausos pues!", espetó el religioso y después vino el aplauso.
Amigos y familiares se dirigieron con rumbo a un salón Evangelina, ubicado en la misma zona, para continuar con el festejo social. El menú consistió en sopa de tortilla como primer tiempo, y para el segundo tiempo, pollo en bechamel de cilantro y puré de camote. Para completar el alimento por la cantidad de invitados, pidieron unas pizzas.




