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MORELIA, Mich., 11 de septiembre de 2025.- Libros viejos, una enciclopedia destruida, un televisor desvalijado y desorden, son las condiciones en que permanece la antigua casa de asistencia social privada Ciudad de los Niños.
Sobre el piso están los vidrios de las ventanas, basura, condones y restos de esponja de unos sillones viejos. Ya no queda nada del espacio que un tiempo fue casa, sí así se puede llamar, de niños, niñas y adolescentes.
Aunque sucio, el espacio mantiene la descripción que hizo en su momento a petición de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, carente de espacios y separación idónea para atender a los menores asilados, porque no eran pocos. En la primera visita de 2015 en 10, luego se fugó uno y quedaron nueve a expensas de su cuidadora, una religiosa indiciada legalmente por la Comisión.
Entre la basura y los libros se encuentra todavía el permiso otorgado para el funcionamiento del establecimiento, durante la administración del ex presidente Baltazar Gaona, en el año 2024.

Además, destaca un reconocimiento del exgobernador Silvano Aureoles Conejo en 2017, pese a las investigaciones que se seguían al fundador de la asociación Pedro Gutiérrez Farías, acusado por las autoridades de abuso sexual, maltratos físicos, psicológicos, retención de menores y trata, entre otros, porque hasta la patria potestad intentó robar a los padres de los menores.
Según refiere la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos en la recomendación, no hay certeza de cuántos niños recibieron en los años que operó, porque no presentaban informes a la Junta de Asistencia Privada, además de aclarar que en el momento de la visita los residentes vivían en condiciones insalubres

El albergue del fraccionamiento de Tarímbaro fue parte de una cadena de espacios dedicados al cuidado de niños, niñas y adolescentes, eran cuatro: tres ubicados en Guanajuato y uno en Tarímbaro.
El proyecto inicial fue para Morelia, pero luego de varios intentos de recibir a personas menores de edad la custodia no prosperó y el espacio designado se liquidó, por así decirlo, y se tuvo que consignar a otra institución.
Fue en 2010, bajo la gestión del entonces alcalde de Tarímbaro, Baltazar Gaona, que el proyecto llegó a Tarímbaro. El alcalde compró el predio, propiedad de la fraccionadora El Trébol y lo donó al albergue.
La instalación se dio en medio de controversias, porque ningún vecino estaba conforme con la creación de este espacio, y el tiempo les dio la razón. Los niños no recibían educación formal, vivían dentro de una vivienda de dos habitaciones, un baño y un pasillo. No los llevaban a la escuela, pese que dentro del fraccionamiento existen los niveles de preescolar y primaria.
No obstante esto pasó inadvertido ante los ojos de la Junta de Asistencia Privada, a la que años más tarde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señaló de ser una de las responsables de permitir que continuará operando al margen de la ley.
...lo que hace evidente responsabilidad de la Junta de Asistencia Privada, pues era dicha instancia quien tenía la obligación de verificar si la Casa Hogar tenía la autorización y los registros necesarios para su operación, circunstancias que en los hechos no realizó”, dice a la letra la recomendación pública.

Las violaciones graves a derechos humanos en contra de los menores se documentaron principalmente en los albergues de Guanajuato, en particular el de Salamanca, pero había una conexión entre todos las casas, ya que los niños iban de un lugar a otro, a contentillo de los directores y el fundador.
(...) Según el expediente de [V24] integrado en el Centro de Asistencia Social denominado 'Ciudad de los Niños de Salamanca A.C.', este fue ingresado en fecha Fecha al albergue tutelar de Michoacán (sic), en donde el [Indiciado 1] fungía como director (...) se percibe a simple vista indicadores de maltrato como lo son el relato en sí mismo al mencionar que el [Indiciado 31 le pega con palo y señalando los diferentes lugares en su cuerpo en los cuales aparecen cicatrices, así mismo aparecen indicadores emocionales como lo son sentimientos de miedo, actitud vigilante, conducta antisocial, pues refiere mantenerse alejado de los demás para evitar ser agredido de manera física o verbal, así mismo debido a su retraso, [V24] se encuentra con vulnerabilidad para ser objeto de agresiones por parte de otras personas (...)".

Pero no fue el único caso, también cuando se les pasaba la mano con los golpes, por así decirlo, también eran enviados a Michoacán, quizás a recuperarse o desaparecerlos, porque existen referencias en el amparo del 15 de julio, del Juzgado Noveno de Distrito en Guanajuato, de menores que salieron golpeados y nunca volvieron.
En algunos momentos, de acuerdo al amparo 475/2016/VIII, también el albergue de Tarímbaro era considerado destino para vacacionar o simplemente despresurizar los albergues de Salamanca, Irapuato o Moroleón.
Pero las condiciones no eran diversas, los menores aislados de manera recurrente huían de la casa, provocando la movilización de autoridades municipales.
De acuerdo con las manifestaciones de las personas menores de edad víctimas, se fugaron de la "Ciudad de los Niños Morelia A.C.", debido a que la Indiciada 8 constantemente los regañaban y castigaban realizando actividades físicas”, también expresa el documento de la recomendación.
En el caso de Tarímbaro las autoridades cuidaron celosamente las condiciones en que fueron recuperados los menores.

Pero en Tarímbaro, como otros, “centros asistenciales operaban al margen de las normas sanitarias, así como de protocolos de protección civil, y a pesar de ello, no ejercieron las acciones legales conducentes…”.
Las condiciones en las que operaba ese centro asistencial se hicieron 21 recomendaciones para salvaguardar la integridad de los adolescentes.




