MORELIA, Mich., 23 de abril de 2019.- El presidente municipal de Nahuatzen, David Otlica Avilés, denunció el pasado 4 de noviembre haber recibido amenazas de miembros del Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen, quienes le advertían que tenía 24 horas para abandonar la localidad, amagos, de los que estaban enterada la Secretaría de Gobierno. Este martes su cuerpo fue localizado amordazado y maniatado, con huellas de tortura.

“El día primero de noviembre sostuvimos una reunión donde abiertamente el Concejo Ciudadano lanzó la amenaza de que nosotros, el ayuntamiento, teníamos 24 horas para retirarnos de Nahuatzen, y que si no, nos atuviéramos a las consecuencias: que sabían dónde vivíamos, que hacíamos, a qué nos dedicábamos, y que no podíamos estar ahí”, denunció David Otlica ante los medios de comunicación el 4 de noviembre de 2018.

Aquella ocasión, el ahora fallecido alcalde se refería al Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen como un grupo criminal, y señaló directamente a Antonio Arreola Jiménez y José Gerardo Talavera Pineda, concejales; exigía la intervención del gobierno del estado, y desde el pasado 11 y 12 de noviembre se mantienen detenidos en el penal de Uruapan acusados de sabotaje, robo calificado y robo de vehículo terrestre.

“Esa amenaza también la recibió el propio gobierno del estado, porque ahí en esa reunión había presencia de la Secretaría de Gobierno”, expresó. Cabe señalar que quien permanentemente ha asistido a estas reuniones ha sido Noel García, director de Análisis y Desarrollo Político, y quien este martes tras el homicidio se ha negado a dar información.

“Exigimos que este líder de este grupo delincuencial, Antonio Arreola Jiménez sea puesto tras las rejas, al igual que la persona que manipula desde atrás la situación, una persona de nombre Gerardo Talavera, ex candidato en 2015, y quien finalmente es el principal impulsor de este movimiento”, expuso.

Cabe recordar que en entrevistas previas, Gerardo Talavera, ex candidato de Morena en 2015 a la alcaldía de Nahuatzen, ha revirado las acusaciones en su contra, al señalar que los conflictos en la cabecera municipal se originaron porque el entonces alcalde, Miguel Prado Morales, pretendía imponer a Silviano M., apodado El Tauro, persona bajo sospecha de vínculos delincuenciales, al frente de la Dirección de Seguridad Pública.