MORELIA, Mich., 20 de septiembre de 2020.- Los efectos colaterales de la pandemia del Covid 19 siguen en aumento, y ahora tocaría a los más pequeños de la casa, pues a decir de especialistas, el aislamiento y las clases virtuales merman el crecimiento óptimo de los infantes.

En entrevista, el doctor Daniel Figueroa, endocrinólogo y jefe de la clínica metabólica del Hospital Infantil de Morelia, aseveró que los padres de familia pocas veces conocen este tema y lo pueden dejar pasar sin atender, pese a que es vital dar un correcto seguimiento.

“Es muy importante estar monitoreando a los pequeños porque existe una gran cantidad de factores que pueden influir de manera negativa en el crecimiento, y aquí es cuando entran los factores alimenticios, pues si no reciben una alimentación equilibrada de vitaminas y minerales y más, va a afectar de manera negativa, al igual que las enfermedades”.

A ello, dijo, se le suma el estrés que viven los niños al ver que sus papás salen a trabajar en medio de la pandemia, el estrés por no poder visitar a sus amigos, por no poder realizar sus actividades habituales y no poder efectuar una actividad física como lo hacían antes de esta situación.

“Estos factores, sumados a la falta de sueño o dormir tarde por estar viendo televisión o videojuegos, disminuye la producción de la hormona del crecimiento de manera nocturna y este es otra cosa que influye negativamente en el crecimiento de los niños”.

Destacó que el crecimiento infantil es un indicador de bienestar de los niños, pues aquellos que crecen favorablemente tienen indicios de buena salud, y en contraparte, quienes registran un atraso en su crecimiento pueden presentar alguna enfermedad, de ahí que los padres deben estar atentos a este aspecto.

“Este proceso de crecimiento es dinámico, es decir, los pequeños no crecen a la misma velocidad en las diferentes etapas de la vida; un bebé puede ganar hasta 25 centímetros el primer año de edad, en cambio un niño de seis o siete años generalmente cada cinco o seis centímetros al año”.

El rango estimado de crecimiento es: en el primer año un promedio de 25 centímetros, en su segundo año un estimado de 12.5 centímetros; entre los 5 y 6 años se estiman cinco centímetros por año, y después al inicio de la pubertad se promedia un crecimiento de nueve centímetros por año, y si los padres observan que el niño no cambia de talla de zapato o de su uniforme, o que es el más bajo de su salón, se debe llevar a un endocrinólogo pediatra para su valoración y correcto tratamiento.