MORELIA, Mich., 16 de octubre de 2020. – Después de casi tres años de lucha constante por adquirir el equipo y hacer otros con sus propias manos, vuelve el grupo de rock amateur Dejavú, llenando de ritmo cada rincón del kilometro, mote del Centro de Reinserción Social de Delitos de Alto Impacto, de Charo.

Los integrantes originales, por así decirlo, del grupo de softrock, son Olaf y Raúl, ambos jóvenes de entre 28 y 35 años, procesados desde hace casi nueve años por secuestro. Para ellos la justicia ha pausado sus vidas. No hay sentencia ni libertad, como muchos otros a quienes el Poder Judicial de Michoacán mantiene cautivos.

La agrupación nació en 2016, luego de triunfar en un concurso denominado La Voz Penitenciaria, sin embargo, luego de cambios en la administración del Centro el sueño musical de llegar a YouTube y conquistar los escenarios se esfumaron poco a poco.

Hoy, con el apoyo de la Coordinación del Sistema Penitenciario, han reunido los instrumentos musicales, fabricaron su ecualizador de manera artesanal y les donaron parte del equipo, las que se compraron a punta de vender dulces.

Interpretan con singular energía El Son del Dolor de la banda mexicana La Cuca, sí, con presteza, pero también inconvenientes porqué la locación es abierta, el sonido se distorsiona con facilidad en espacios abiertos, en este caso el área conocida como las palapas para la visita familiar.

Frente a la iglesia del Kilometro, Raúl, Filiberto, Ismael, Olaf y Lenin sueñan con llegar a grabar en un estudio real, tanto los covers que ensayan hasta dos horas tres veces a la semana, también sus canciones propias. Porque escriben, componen, hacen arreglos, componen sus aparatos y hasta su escenario montan. No hay cargadores ni chalanes. Todos son todologos.

Y mientras llega ese día, en que puedan decir “buenas noches Madrid”, como desea Raúl e Ismael. De despedirse en el Foro Sol, se animan mutuamente, interpretando canciones de bandas como Los Amantes de Lola y La Ley, actividad que no solo alimenta sus inquietudes, les permite calmar sus pensamientos, olvidarse que viven privados de la libertad; abstraerse del miedo a no ver a su familia por la pandemia; y de la ansiedad de que transcurren los meses y no hay visitas.

Esta etapa es tan diversa en sus vidas y enriquecedoras que hasta de las mentadas de madre han aprendido a reírse.

-Apuntando hacia el área de población- “No les gusta esto… Allá han de estar mentándonosla. Nos dicen ¿eso qué?”, expresó Raúl previo a la presentación para Quadratín. Comentario que contestó Filiberto en medio de carcajadas con un “les gustan puras de muertos”.

Pero no solo a los otros, a los integrantes de Dejavú también les gusta los “corridos pesados” y bromean con canciones como Las Casas de Madera.