MORELIA, Mich., 19 de junio de 2015.- Desconcertada y con la mirada triste, es como la señora María Guadalupe Hernández Briseño se encuentra luego de saber el fallecimiento de su esposo Juan Pablo Gaona, que era policía y que se encontraba en Apatzingán el martes 16 de junio, en que se dio un enfrentamiento en el que murieron dos oficiales, por lo que exige a las autoridades que aclaren las causas del deceso y en qué circunstancias se dio este hecho.

“Yo sé que mi marido andaba en Apatzingán y que ya falleció, ¿Cómo falleció? No lo sé, a mí nadie me ha avisado hasta el día de hoy ‘señora su esposo falleció’, ninguna autoridad se ha presentado aquí para preguntar ‘¿aquí vive la viuda de Juan Pablo Gaona?’ hasta ahorita nadie”.

Aseguró que lo que ella quiere es saber por qué enviaron a su esposo a un recorrido en Apatzingán, pues no le tocaba a él, pues solo estaba comisionado para transportar combustible de Morelia a Apatzingán, no era responsable de ruta alguna de recorrido.

La última vez que lo vio fue el pasado sábado 13 de junio, hace justo una semana, y había solicitado un permiso para cuidarla tras una operación que le realizarían, debido a que presenta una tumoración en una pierna: “El sábado él se presentó a trabajar porque pidió permiso porque a mí me iban a operar, él pide permiso para estarme cuidando, a él le dicen que se tiene que presentar el día sábado, se va a trabajar y el sábado por la mañana fue la última vez que lo vi”.

Manifestó que este jueves las autoridades enviaron a unos elementos de la Fuerza Ciudadana para que le preguntaran si ella quería un homenaje para su esposo, lo cual la molestó, pues este se haría hasta el próximo lunes 22 de junio: “Para mí no es justo; mi esposo tenía 17 años laborando ahí, vean las condiciones de la casa, si el gobierno cree que estas condiciones de esta casa son suficientes o buenas para que uno viva así que lo diga, yo no tengo nada que ocultar, que lo diga, que lo demuestre, si dicen que nos van a apoyar, que nos lo demuestren porque no nos han apoyado nada”.

Con las cenizas de quien fuera su compañero de vida, depositadas en una urna en un rincón especial de su hogar afirma que no tiene recursos para depositarlas en un panteón, además, acusa que las autoridades no le pagaron la última quincena y le adeudaban viáticos, aproximadamente de hace dos meses que su marido le comentó que no se les había cubierto por parte del gobierno michoacano.

Lamentó el apoyo recibido por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en los gastos funerarios, principalmente hablando del ataúd, pues lo consideró poca cosa, pues estaba abollado, viejo, de segunda mano; “lo poco que quedó de él lo cremé”, recuerda lamentando.

Desmintió a quienes dicen que los que murieron eran civiles, pues su esposo era policía: “Nadie lo ha dicho pero yo sé que son dos elementos que fallecieron, él y su compañero que estaban en la patrulla, que son los que estaban cremados; supe que había más elementos heridos pero no sé si hayan fallecido”.

Con la vox entrecortada comenta que padece un malestar en su pierna desde hace más de 13 años, tiempo en el cual su esposo le procuraba el medicamento a ella y el sustento para su familia. “¿Qué sigue para mí?, tristeza, saber que no sirve de nada que él haya dado su vida en ese trabajo y ver las condiciones que estamos nosotros, sin nada”.

Criticó que pese a que era un hombre entregado, trabajador, de familia, nunca pudo obtener un apoyo para contar con su vivienda propia, por lo que acusó de indolentes a las autoridades que no procuran respaldos para los que trabajan y arriesgan su vida como oficiales de seguridad, pues la vivienda en la que actualmente viven es de su mamá y nunca se enteró de algún crédito, ya que si lo hubiera conocido hubiera aprovechado para dejar un patrimonio a sus hijas, una de 13 y otra de 5 años.

“Si yo no llegara a recuperarme del problema de mi pierna, imagínese ¿qué va a pasar con ellas, qué van a hacer ellas dos? Es injusto lo que pasa, es injusto que el gobierno no tenga asegurados a sus elementos en realidad con algo que valga la pena”.

Buscará el seguro de vida

Sobre un Seguro de Vida que le dijeron que tenía su esposo, comentó que es por 300 mil pesos, lo cual considera insuficiente ante los problemas de salud que enfrenta y los medicamentos que debe solventar porque el Seguro Social no siempre tiene el fármaco disponible, otra adversidad que dice debe librar para salir adelante, eso, si teniendo suerte se la pagan, pues hasta ahora considera que los requisitos son demasiados.

“Me piden acta de defunción, no nada más una, me dicen que van a ser como seis o siete actas y cada una me dijeron que son en promedio 100 pesos; actas de nacimiento de mamá, de su madre, mía, de mis hijas, unas seis por cada persona y para cada trámite, todo trámite tiene que llevar actas originales y no sé si esté vigente”.

Comentó que la tarde de este viernes acudió a la Secretaría de Seguridad Pública para hablar con el Mayor Rivera, pero “casualmente” no se encontraba, cuando al llegar le dijeron que sí estaba y que en unos minutos la atendería, pese a que tardó más de dos horas, tiempo después del que le dijeron que estaba en la Feria, y después que había ido a Apatzingán, por lo que consideró que hay algo extraño, o no le quieren hacer válido el seguro de su esposo.

Recriminó a los encargados de pagar los sueldos, ya que no le cubrieron el último pago a su marido y calificó de insensibles al no saber cómo debía hacerle ella para que sus hijas comieran sin el recurso económico de su padre, que ganaba apenas 2 mil 500 pesos a la quincena, lo cual es insuficiente para los gastos que se tienen en la casa.

Exige atender a policías

De manera pública demandó a las autoridades a que solucione estas situaciones que viven los policías y de aquellos que han muerto en el cumplimiento de su deber: “Yo exijo que me den el apoyo que requiero para mis hijas, que no me pongan tantas trabas para cobrar sus seguros de vida, que no me vayan a quitar las prestaciones, el Seguro Social, si no, no sé qué va a pasar”.

Amagó con proceder legalmente en caso de que se diera cuenta que el Seguro de Vida no está vigente, ya que, consideró, es una prestación acorde a su actividad en la que a diario arriesgan su vida por todos, incluso por el gobierno, a quienes “no les importa, ellos nada más exigen tienes que estar aquí a tal hora y no saben ni siquiera si ellos están bien de salud o no; yo sí voy a proceder legalmente”.