MORELIA, Mich., 12 de noviembre de 2015.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer desgarradores testimonios de gente que fue víctima de las atrocidades de la delincuencia organizada en poblados de la Tierra Caliente michoacana.

En su Informe especial sobre los grupos de autodefensa en el estado de Michoacán y las violaciones a los derechos humanos relacionadas con el conflicto, el organismo da cuenta de las denuncias hechas por la población y el temor que tenían a denunciar por la colusión de las autoridades con los criminales.

Uno de los testimonios detalla que en Tepalcatepec, una persona refirió el caso de una familia que fue visitada por Los Caballeros Templarios, quienes le dijeron al varón de la familia que se llevarían temporalmente a su cónyuge “porque querían divertirse con ella”, pero que preparara las cosas porque a su hija menor “sí se la iban a quedar”.

Después de que se llevaron a su hija, la familia tuvo que abandonar el municipio, puesto que los amenazaron de privarlos de la vida si denunciaban los hechos.

Se recabó el testimonio de un niño de 17 años, miembro de la autodefensa de La Ruana, quien a los 12 años, vio como una persona era torturada por un miembro de ese grupo delictivo, a quien le pusieron un alambre de púas alrededor del cuello, lo comenzaron a jalar espaciadamente por ambos lados, hasta que se le enterró y murió.

En Tancítaro, una persona narró que los Templarios secuestraron a su hija de 15 años de edad, para presionarlos para que accediera a pagar una cuota; sin embargo únicamente pudo reunir la mitad de lo que le solicitaban.

Los delincuentes dejaron en la puerta de su domicilio la mitad del cuerpo de su hija. Otro caso de agresión sexual fue de una mujer de 24 años, quien señaló que su hijo de 7 años había sufrido una violación sexual por parte de su vecino, de 15 años; ella denunció el caso ante el agente del Ministerio Público, pero debido a que la familia del agresor mantiene vínculos con el “crimen organizado” no había sido investigado LA CNDH indicó que la mayoría de los testimonios señalaron que prefirieron no denunciar, por  considerar que el Ministerio Público actuaba en connivencia con la delincuencia.

Algunos afectados señalaron que cuando denunciaban las autoridades les daban aviso a los delincuentes y las víctimas no volvían a ser vistas. Esto generaba una revictimización por los servidores públicos que daban aviso a los agresores quienes volvían a atentar en contra de su seguridad, integridad física o incluso su vida. Existía la percepción de que denunciar tenía un costo muy alto.