MORELIA, Mich., 20 de noviembre de 2013.- El origen de los grupos de autodefensa no es la seguridad pública de las poblaciones en que se encuentran, esa es una consecuencia; nacen como un proceso de carácter social, aseguró el diputado Sebastián Alfonso de la Rosa Peláez (PRD), presidente del Comité del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP).

El fondo de su surgimiento es la necesidad de gestión social de las comunidades abandonadas y muy pobres para obtener la construcción de una escuela, de un camino, el acceso a servicios de salud y educación, entre otras peticiones, para impulsar procesos de producción, afirmó.

Al inaugurar el Foro “Experiencias exitosas de organización comunitaria”, organizado por el CESOP, el legislador por Guerrero sostuvo que a través de estas actividades se busca difundir un rostro distinto del Centro de Estudios realizado desde su fundación, que permita consolidar esfuerzos para encontrar diferentes formas de actividades económicas.
Sobre los grupos de autodefensa, de la Rosa Peláez sostuvo que “se ha hablado poco de su origen; no son expresiones momentáneas, coyunturales, son resultado de largos procesos de la gente ante la falta de una alternativa real para la incorporación de los núcleos sociales al desarrollo”, aseveró.

En entrevista, explicó que la presencia de estos núcleos de autodefensa en la Costa Chica de Guerrero tiene una historia de 17 años. “Este movimiento no surge para que los pueblos se procuren seguridad, sino por la necesidad de protección y defensa del territorio indígena. Esta parte no tiene que ver solamente con el asunto de autoridad, tiene que ver con el impulso y el desarrollo social que no se ha procurado”.

Es la búsqueda del desarrollo social y humano, de oportunidades de procesos productivos, pero respetando los usos y costumbres, ese es el origen y la esencia, insistió el diputado federal.

“Surge como un movimiento armado para procurar seguridad a la sociedad de la región” en enero de este año, luego del asesinato del comisario municipal, integrante de la Unión de Pueblos del Estado de Guerrero (Upue). “Fue lo que detonó el que este movimiento originalmente surgido por la necesidad de gestionar procesos productivos, la escuela, el centro de salud, se dedique a procurar seguridad pública”.

El diputado de la Rosa Peláez comentó que en ese mismo tiempo surgió en Guerrero, con mayor crudeza, la inseguridad vinculada con el narcotráfico, y empezó a irradiarse en todo el estado, en la Costa Chica se empezó a cobrar piso a pequeños empresarios como comerciantes, ahí no pasó nada, la gente pagaba.

“Luego empezaron a levantar a las mujeres y violar a las jovencitas, a mujeres guapas aún siendo casadas, es decir, empezó una situación de inseguridad terrible en la región y los secuestros que tocó a los comisarios municipales, uno de ellos del municipio de Tecoanapa, y eso detonó este movimiento de autodefensa, que no nace en enero de este año, sino hace tres años como un movimiento social propio de la región para procesos de carácter social”, explicó.

Consideró que la organización social comunitaria es un mecanismo viable para encontrar alternativas productivas reales para superar la postración y pobreza con una visión humana y social, a través del fomento al autoconsumo.

Afirmó que “no se ve a la sociedad como menores de edad para decirle como hacer las cosas y fomentar una mentalidad paternalista y dependiente, porque no son capaces de organizarse; por el contrario, creemos en la posibilidad de organizar a la gente y aprovechar los usos y costumbres de las poblaciones para elevar el nivel de vida”, apuntó.

“Si el desarrollo económico no está vinculado a lo social y humano no es un desarrollo completo”, advirtió de la Rosa Peláez.

Por otra parte, en el foro, Sergio Zermeño, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, destacó que el reto del país radica en empoderar a las comunidades ante el abandono social que sufren, mediante el fomento de la organización.

Advirtió que sólo con una plataforma de orden la sociedad adquiere fuerza porque logra enfocarse en objetivos inmediatos, cuyos resultados también se adquieren en el corto plazo.

Al participar, Jorge Castillo Magaña, representante de la Federación de Cooperativas de Ahorro y Préstamo de México, urgió en la necesidad de que el Poder Legislativo construya el “derecho cooperativo”, debido a que no existe y este sector se considera “como asimilado” a otras figuras económicas y de producción.

Destacó la importancia de fomentar al cooperativismo en diferentes sectores dentro de “una ruta transexenal”, y en particular a las organizaciones sociales de ahorro y préstamo, las cuales ofrecen préstamos con una tasa de interés de 23 por ciento, frente al 180 a 200 por ciento que manejan las Sociedades Financieras Populares (Sofipos).