CIUDAD DE MÉXICO, 16 de febrero de 2016.- La última noche del Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, en la capital del país fue recibido a su llegada a la Nunciatura Apostólica como de costumbre, cantándole el Cielito Lindo.

Fieles feligreses se dieron cita desde más de dos horas antes para ganar un lugar y postrarse en las vallas metálicas, y así poder despedir en primera fila de tierra azteca al Vicario de Cristo.

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