CHURUMUCO, Mich., 14 de diciembre de 2015.- Sin trabajo, entre tierra y cultivos agonizantes, desolados y en incertidumbre, se encuentran los habitantes de la región del Balsas y Tierra Caliente en Michoacán; el motivo, la severa sequía que azota a las comunidades desde hace varios meses y que por apatía de la autoridad, esta ha llegado a niveles extremos y preocupantes.

Llegar a esta zona no es complicado, lo complicado es enfrentarse a la realidad que viven miles de familias ante la falta de líquido para mantener el ritmo de la cotidianeidad en la zona, misma que demanda a gritos ser atendida.

El hartazgo es evidente entre los pobladores que pese a acudir incansablemente a las oficinas de gobierno a solicitar apoyo, ser escuchados y sobre todo respaldados, no obtienen respuesta, pero eso no merma su insistencia y aunque deban trasladarse por cerca de cuatro horas desde su comunidad, lo hacen con la esperanza de que en alguna de tantas veces serán atendidos.

El clima caluroso se agudiza, y pese a estar acostumbrados a ello, los miles de habitantes comienzan a resentir las inclemencias y el golpe de las altas temperaturas que consumen el poco líquido que aún se resiste a desaparecer de los arroyos.

Cientos de productores se dicen desesperados, sus semblantes los delatan, y aguardan los próximos periodos de lluvia, inquietos por saber si sus cultivos, su ganado, y sobre todo su familia resistirán los estragos hasta entonces.

“Agua potable sí hay, pero como la sequía fue tan tremenda, el agua que anteriormente por los ríos duraba hasta marzo, ahora ya se está terminando, así es que vamos a sufrir a partir del mes de febrero en adelante”, aseveró Marcoerick Guzmán Aguirre, gerente de venta de la Unión Regional de Cooperativas Arroyo San Pedro Jorullo.

Declaró que el cambio climático ha impactado de manera negativa a las regiones rurales principalmente, y que en febrero, además de la escasez de agua será de alimento, pues lo poco que se sembró y cosechó se comenzará a agotar.

“En octubre nos dimos cuenta del daño ya irreversible, entonces ahorita ya nada más es mantener y ver qué pasa, no más, sobre todo para la alimentación y poder sobrevivir; todos están bien preocupados porque al no haber cosechas no hay un ingreso a sus familias; acá una familia puede sobrevivir con lo básico, frijoles, no hay para más”.

Aseguró que se viven momentos difíciles porque no hay fuentes de empleo, más que lo que se busca para obtener ingresos, por lo que esperan que después de las reuniones encabezadas se obtenga una respuesta favorable a esta situación.

 

Urgen atención estatal y federal

 

Ana Laura Burgos Tornadú, investigadora del Centro de Investigaciones de Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alertó a las autoridades para implementar medidas urgentes para atender la problemática.

Los habitantes aseguran que de no atenderse esta cuestión, los daños pueden ser devastadores, como lo refirió el señor Bernabé Martínez Sosa, habitante de Churumuco: “Este año nos pegó más que nunca, este año es la peor sequía que ha habido yo creo en 50 años, esto que estamos viviendo ahorita”.

Sobre estas afectaciones, Florentina López Rosales, del ejido Algodón de Oropeo, pide que el gobierno sea sensible y las atienda, pues muchos comuneros coinciden en que esta sequía es la peor que han vivido en décadas; principalmente piden la entrega del recurso para solventar gastos y algunas carencias, pues les indican que los depósitos ya están hechos y al acudir a revisar se dan cuenta de que no.

En su caso perdió los cultivos de Jamaica y sorgo, principal producto que siembran para vender y obtener recurso para subsistir.

Ahora recibieron un nuevo llamado para que acudan a verificar los depósitos de los programas de apoyo y esperan que la próxima semana que acudan a constatar sea cierto, pues de este dinero depende la manutención de muchas familias y de animales de ganado; el poco recurso y reserva esperan que les ajuste para febrero, pues antes consideran que es complicado que se resuelva el problema.

 

Pesca, suspendida

 

Ante la falta de agua en la región, además de los productores, quienes enfrentan problemas por la sequía son los pescadores, pues el afluente de la laguna es muy bajo y no tienen permitido pescar.

Ildefonso Alvarado Sánchez, uno de los cientos de habitantes que se dedican a la pesca, indicó que la desesperación los lleva a buscar otras fuentes de ingresos, pero no encuentran en su región y optan por abandonar sus lugares de origen.

“No recuerdo una sequía así, algo está pasando, pensamos que si se vienen las lluvia, en temporal que entra en junio, pero probablemente se prolongue; la pesca preocupa porque el vaso de agua está vacío y aquí casi 40 por ciento de la gente se dedica a la pesca, pero no sale el pescado para sostener el gasto familiar”.

Indicó que en su caso tuvo que buscar otras actividades fuera de su comunidad porque resultaba insostenible sostenible la serie de gastos sin una fuente de empleo y no saben cuándo mejorará todo, pues la laguna continúa con niveles muy bajos de agua y no saben cuándo podría mejorar o recuperar sus niveles habituales.