MORELIA, Mich., 24 de julio el 2014.- Luego de cuatro años del desastre ocurrido en Angangueo, municipio del Oriente michoacano, la reconstrucción el pueblo va en un 50%, aseguró el presidente municipal, Juan Pérez Anaya, quien señaló que la falta de recursos, los cambios de gobierno y los problemas legales con las nuevas casas para reubicar a las familias afectadas, son problemas que se conjugan y evitan que esta cabecera municipal vuelva a ser como antes del 4 de febrero del 2010.

Es día de febrero de hace cuatro años, luego de varios días de lluvias torrenciales, se desgajaron los cerros de Guadalupe y San Pedro, ocasionando un desastre de magnitudes mayores en el pueblo, que en buena parte fue destruido por este fenómeno, amén del desbordamiento de ríos y la inundación de varias zonas de Angangueo. El saldo oficial fue más 500 casas destruidas y 34 personas fallecidas en estos eventos.

En este año, el temporal de lluvias ya va de salida, los riesgos de desborde, deslave y tromba, ya van a la baja, aunque ciertos barrios son ahora una “bomba de tiempo”, como lo fueron hace cuatro años lo que fueron afectados por las lluvias torrenciales.

A la fecha, el edil de Angangueo estima que la reconstrucción del pueblo va en un 50%, pues el Barrio Sustentable Monarca, donde se reubicaría a las familias afectadas, todavía no está listo, algunas calles que comenzaron a ser rehabilitadas luego del desastre ya están de nuevo desgastadas, a las que se le suman otras tantas que sucumbieron al paso del tiempo, y además, los cambios de administración, desde los federales hasta los locales, evitan que los recursos aterricen y se concluya la obra para recomponer lo que hace cuatro años se destruyó.

En particular, en el “barrio sustentable”, que fue la promesa de los gobiernos de Felipe Calderón  Hinojosa y de Leonel Godoy Rangel,  uno  ex presidente de la República y el otro ex gobernador de Michoacán, todavía no cuenta con alumbrado público, además de que es muy deficiente el sistema de drenaje, que azolva con facilidad en cada periodo de lluvias, y el agua potable que se les hace llegar a los pocos que allí viven, es insuficiente.

Son 462 casas las que conforman este barrio, sin embargo, todavía falta que 350 familias se vayan a vivir a ese lugar, pero todavía no están completas las casas, falta terminar algunos puentes y algunas calles; y por si fuera poco, existe una problemática legal entre el Instituto de la Vivienda del Estado de Michoacán (Ivem) y la constructora para terminar la obra; a lo que se le suma la falta de recursos federales y estatales para darle conclusión a este conjunto habitacional.

Otra opción para este pueblo fue convertirlo en Pueblo Mágico, para que el flujo turístico y el flujo de recursos desde la Secretaría de Turimo (Sectur) federal, ayudara a mejorar la imagen del pueblo luego del desastre. Sin embargo, reconoció el alcalde, en el aspecto turístico todavía “falta mucho”.

En marzo del 2012, el ex presidente Felipe Calderón, fue a entregar el nombramiento de Pueblo Mágico a esa localidad del oriente michoacano, y a dos años de eso, ya se está en una cuarta etapa de mejoramiento urbano, pero que incluye prácticamente al primer cuadro de la cabecera municipal, y en este espacio todavía faltan concluir los proyectos de un centro gastronómico, de una casa de artesanías y de mantenimiento a los monumentos históricos que hoy se encuentran deteriorados.

Pérez Anaya espera que este ejercicio fiscal llegue recursos para continuar con las obras de reconstrucción y espera tener la posibilidad de generar un convenio con las diversas instancias de gobierno no se detengan y puedan llegar a su fin, luego de cuatro años de desastre.