PRDM, listo para el diálogo y la construcción de acuerdos por Michoacán
MORELIA, Mich., 28 de abril de 2026.- Asociaciones a favor de la protección de los animales se pronunciaron respecto a una propuesta que se dio a conocer en el Congreso del Estado en la que se planteo la posibilidad de una iniciativa de ley que permita proteger a los caballos bailadores y considerar esta actividad como parte del patrimonio cultural del estado.
El Colectivo Estatal Animalista de Michoacán (CEAM) emitió su postura de rechazo al planteamiento al sostener que se trata de una práctica basada en el maltrato animal y no en la preservación cultural como se argumenta.
Hizo un exhorto en conjunto con Michoacán sin Tauromaquia en el que piden analizar a fondo esta pretensión y definir si una tradición que implica sufrimiento debe mantenerse bajo el argumento cultural, advirtiendo que normalizar este tipo de prácticas perpetúa la violencia contra los animales.

Melissa Dávalos, integrante del colectivo Michoacán sin Tauromaquia, expresó que esta iniciativa intenta presentarse como una medida de protección pero en realidad encubre prácticas de abuso.
Afirmó que los llamados caballos bailadores son sometidos a entrenamientos extenuantes, en los que predominan castigos, presión física y condicionamiento mediante dolor o miedo, prácticas que evidencian un esquema de tortura y no de cuidado animal.
Carlos Maya, integrante de la Asociación de Abogados Animalistas de México (Asaam), explicó en el posicionamiento público que el concepto de patrimonio cultural no puede utilizarse como un escudo para frenar el avance de los derechos de los animales, ni para legitimar prácticas que atentan contra su integridad.
A pesar de que la iniciativa expone que se busca un equilibrio entre las tradiciones culturales y el respeto por los animales para proteger su bienestar, su integridad física y emocional, y asegurar que no sean sometidos a tratos crueles con tal de que cumplan con un entretenimiento, los activistas afirman que no será posible lograrlo si se declara patrimonio cultural a esta práctica.
Por ello analizan acciones para presionar a que ninguna expresión cultural pueda justificarse si implica tortura hacia seres vivos, y continuarán su lucha contra cualquier forma de explotación animal con fines de entretenimiento.




