Aprueba Congreso en comisión Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas
MORELIA, Mich., 12 de octubre de 2026.- Por segunda ocasión, la aplanadora institucional de Morena pasó por encima de Morón y los insurrectos.
Apenas el sábado, en la Ciudad de México, el pleno del Consejo Nacional validó los procesos de elección interna de sus coordinadores, entre ellos, el de Carlos Torres Piña.
Fue una señal sin retorno para el senador, que tenía programado su ultimátum para el domingo pasado.
Morón y sus huestes acordaron posponer hasta noviembre su decisión de ir o no con Torres Piña.
El reclamo, el mismo: inconformidad con la encuesta y la exigencia de reponer el proceso.
Ya no hubo PT, tampoco los arranques de desafío a Palacio Nacional y al CEN de Morena.
“Seguiremos en Morena, al lado de la transformación y de la presidenta Claudia Sheinbaum”, aseguró el senador, aunque en el fondo se encuentra en franca rebelión.
Así quedó el aplazamiento, en otro amago más.
La respuesta vino este lunes.
No se dijo, pero se vio, se sintió.
Carlos Torres Piña apareció en el Hotel Cantalagua con el resto de las y los aspirantes, algunos con representantes de Celeste Ascencio y Ernesto Núñez, pero todos presentes.
En los micrófonos y ante las cámaras, Gladyz, Fabiola, Gaby y Ana Lilia. También Jesús Mora, el líder de Morena.
La foto era categórica, contundente.
Todos cerrando filas con Torres Piña.
Todos concluyendo que el proceso terminó y hay un ganador.
Todos llamando a la unidad, aunque con menor tono, menor interés y menor preocupación.
Todos dando vuelta a la página.
Todos asumiendo nuevas responsabilidades.
Todos perfilando, incluso, nuevos escenarios en las contiendas por venir.
Todos validando al CEN de Morena y el proceso.
Todos condenando el interés personal por encima del proyecto.
Todos, todos, con Torres Piña.
Nadie con Morón.




