Ha lugar, solicitudes de juicio político contra Rectora de UMSNH
MORELIA, Mich., 25 de septiembre de 2026.- Cuando la presidenta Sheinbaum preguntó por qué mataron a Carlos Manzo, le deslizaron las encuestas de Uruapan del 2024, esas en las que el malogrado alcalde le ganaba 4 a 1 a Nacho Campos, el alfil de Raúl Morón.
Ya con la candidatura del Senado en el bolsillo, también ganada a capricho en la mesa bajo la lucrativa argucia de la deuda del 2021, cuando los órganos electorales lo bajaron por violar la ley, Morón se atrincheró, peleó y negoció que depusieran a Carlos Manzo y dejaran a su protegido, Nacho Campos, puesto para la reelección.
Manzo lo supo y se fue de Morena. Mario Delgado ofrecía la diputación federal para aplacarlo. Los mandó el diablo.
Manzo ya tenía una base social lo suficientemente sólida como para irse por la libre y pelear Uruapan al moronismo.
El resultado de la elección fue desastroso para Morón, Nacho Campos y Godoy.
El diputado federal los apaleó y ganó 4 a 1. Se llevó el oro, la plata y el bronce: alcaldía, escaño federal y las curules locales. Confirmaba los números de la encuesta. Más de 90 mil votos para El Sombrero.
A partir de ahí, inició la ofensiva política de Manzo contra Morón, Godoy y Campos.
En abril del 2025, Carlos Manzo dejó el epitafio político de Morón: "Nunca será Gobernador".
En las festividades del desfile del tianguis artesanal, este reportero recogió las advertencias.
"¡Habrá putazos si es Morón!", sentenciaba el del Movimiento del Sombrero.
2025 fue un año álgido en el ring político. Manzo trazaba una ruta hacia la gubernatura con una ruta de abierta confrontación contra quienes le despojaron un año atrás.
De los sillazos en Apatzingán, pasó a la acusación directa contra sus enemigos políticos.
Para mediados del 2025, la confrontación estaba en su cenit.
Luego la tragedia.
La muerte de Manzo descuadró todo el escenario. Obligó a la entrada de la Federación con el Plan Michoacán para contener la crisis que dejó el magnicidio.
De ese tamaño fue el golpe que provocó el asesinato.
Al grupo moronista le faltó pericia para alejar la atmósfera que creó el magnicidio.
La debacle de las aspiraciones sucesorias inició con el primer disparo en la Plaza de Los Mártires esa noche de muertos.
Hoy, definida la coordinación y con la derrota a cuestas, al CEN de Morena le arguyen la narrativa de la guerra sucia como principal detonante de la caída.
No, la caída fue motivada por la ambición, aquella con la que desbancaron a Manzo.