Conserva Morena confianza y lidera preferencias rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 3 de septiembre de 2026.- La reducción gradual de la jornada laboral y las nuevas exigencias en materia de salud mental modificarán sustancialmente las relaciones entre empresas y trabajadores, advirtió el abogado Luis Fernando Rodríguez Vera.
En rueda de prensa, el especialista en asuntos laborales consideró que el reto no será únicamente trabajar menos horas, sino elevar la productividad y prevenir factores como estrés, burnout, discriminación y violencia laboral.
Explicó que la reducción de la jornada comenzará de manera gradual en 2027, con disminuciones sucesivas hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030, proceso para el cual, sostuvo, tanto empleadores como trabajadores deberán comenzar a prepararse.
“Ahora la batalla no será por trabajar más horas, sino por producir más valor por hora”, señaló al advertir que las empresas tendrán que modificar esquemas de organización, capacitación y medición de resultados.
Rodríguez Vera puso especial énfasis en la salud mental, que, dijo, está dejando de ser vista exclusivamente como un asunto de bienestar personal para adquirir implicaciones dentro de las obligaciones patronales.
Refirió que ansiedad, trastornos del sueño, estrés y burnout ya impactan en los centros laborales, mientras existen propuestas legislativas relacionadas con permisos por afectaciones psicológicas, regulación de cargas excesivas y ampliación del derecho a la desconexión digital.
El abogado señaló además un rezago importante entre las empresas que asesora su firma. Estimó que la mayoría de las empresas carece de protocolos, reglamentos actualizados o comisiones necesarias para atender capacitación, productividad, seguridad, higiene y prevención de violencia.
Advirtió que las nuevas obligaciones deben guardar equilibrio entre los derechos de los trabajadores y la viabilidad de las empresas, particularmente las pequeñas, que enfrentan incrementos salariales, cargas tributarias y nuevas exigencias regulatorias.
A su juicio, el desafío será transitar hacia empresas competitivas y empleos formales con trabajadores mejor remunerados y condiciones laborales justas, sin que las nuevas disposiciones pierdan efectividad por falta de vigilancia.
En ese punto cuestionó la actuación de la Inspección del Trabajo, al considerar que existe una brecha entre los avances plasmados en la legislación y su cumplimiento efectivo.
“Podemos tener leyes muy buenas, pero si no se aplican, pues obviamente esto se convierte en letra muerta”, concluyó.




