Conserva Morena confianza y lidera preferencias rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 6 de febrero de 2026.- El presidente del PRI en Michoacán, Guillermo Valencia Reyes, calificó como inexistentes los avances del Plan Michoacán presentados por el gobierno federal y estatal, y urgió la aplicación de una "operación enjambre" como en otras entidades, para actuar contra políticos vinculados con el crimen organizado.
En entrevista con Quadratín, sobre los resultados anunciados este viernes por el secretario de seguridad Omar García Harfush, el Dirigente priísta rechazó que existan logros reales en la entidad.
“No hay avances concretos, presumen obras como la ampliación de la autopista que ya estaba proyectada desde el gobierno de Peña Nieto”, afirmó, al señalar que Morena no ha sido un factor de desarrollo para Michoacán.
En materia de seguridad, desestimó la narrativa oficial sobre detenciones recientes y sostuvo que no se está atacando el fondo del problema. “Venir a presumir la detención de un sujeto como el Botox, que es un sicario de mediano nivel, no un capo del crimen, es como no presumir nada”, expresó.
Valencia Reyes insistió en la necesidad de una acción de gran escala contra la infiltración criminal en la política local. “Yo lo dije desde diciembre del año pasado: Michoacán es un panal, hace falta una operación enjambre”.
Sin pruebas ni especificaciones, el también diputado del PRI aseguró que existen alcaldes “claramente vinculados con el crimen organizado”, y agregó que en el Congreso de Michoacán "también se cuecen habas", sin que hasta ahora se actúe contra ellos.
Consideró que, a diferencia de episodios pasados como el michoacanazo, actualmente existen condiciones técnicas y legales para que una operación de ese tipo tenga consecuencias.
“Hoy la tecnología está más avanzada y el sistema de justicia ya cambió, ya no hay pretextos para que los delincuentes salgan libres”, sostuvo.
Finalmente, acusó que la falta de resultados en seguridad responde a decisiones políticas y a la protección de cuadros relevantes del oficialismo, lo que, dijo, impide que se investigue y sancione a quienes mantienen vínculos con la delincuencia organizada.
La llamada operación enjambre ha sido aplicada en México como una estrategia de seguridad para golpear de manera simultánea redes de colusión entre delincuencia organizada y autoridades locales.
Su antecedente más visible se registró en el Estado de México, donde derivó en la detención de alcaldes, mandos policiacos y funcionarios municipales señalados por vínculos criminales, mediante acciones coordinadas para evitar filtraciones.
Posteriormente, el esquema se replicó en Jalisco, con la captura de un alcalde en funciones y otros servidores públicos, lo que colocó a este tipo de operativos como un mecanismo dirigido a desarticular estructuras políticas completas, no sólo a detener actores aislados.
El llamado michoacanazo fue un operativo federal realizado en 2009 durante el gobierno de Felipe Calderón, en el que fueron detenidos de manera simultánea más de 30 alcaldes, funcionarios y exfuncionarios de Michoacán, acusados de presuntos vínculos con el crimen organizado.
Aunque el despliegue tuvo un alto impacto político y mediático, la mayoría de los detenidos quedó en libertad por falta de pruebas sólidas, lo que dejó el episodio como un antecedente fallido de combate a la colusión política-criminal y marcó un punto de desconfianza sobre el uso de este tipo de operaciones sin investigaciones judiciales robustas.




