Reformas en seguridad combaten extorsión, trata y clonación de autos
MORELIA, Mich., 20 de mayo de 2026.- Morena logró este miércoles apagar en el Congreso de Michoacán el micrófono político con el que oposición y minorías parlamentarias abrían cada sesión del Pleno para fijar agenda, lanzar críticas y colocar temas incómodos al oficialismo desde el primer minuto de los trabajos legislativos.
Lo hizo tras una votación ríspida, dividida y políticamente accidentada, que dejó una escena poco común: aliados votando separados, reclamos públicos entre coordinadores parlamentarios y al propio presidente del Congreso acusando un intento de “poner bozal” a los diputados para limitar su libre expresión.
Con 21 votos a favor, 14 en contra y una abstención, el Pleno aprobó retirar del orden del día el punto relacionado con la agenda política de los grupos parlamentarios y de la Presidencia de la Mesa Directiva, espacio que durante más de un mes permitió a las bancadas posicionarse políticamente al inicio de las sesiones.
Aunque el argumento formal fue jurídico, que el mecanismo no estaba contemplado expresamente en la Ley Orgánica, en el fondo la discusión giró alrededor de otra cosa: el control de la narrativa política dentro del Congreso.
Durante semanas, oposición, minorías e incluso legisladores aliados aprovecharon ese espacio par fijar postura sobre seguridad, gobierno, conflictos políticos y coyunturas estatales antes de que arrancara el desahogo legislativo.
El problema para Morena fue que la tribuna inicial comenzó a convertirse en una vitrina incómoda.
La propuesta para retirar el punto fue impulsada por la coordinadora parlamentaria morenista, Fabiola Alanís Sámano, quien sostuvo que no podía mantenerse indefinidamente un acuerdo político por encima de la Ley Orgánica y que, en todo caso, el tema tendría que regularse posteriormente mediante una reforma legal.
Pero la maniobra terminó detonando una rebelión parcial incluso entre aliados.
El presidente del Congreso, Baltazar Gaona García, defendió la permanencia del mecanismo y lamentó públicamente que se pretendiera “poner bozal” a los diputados retirando un espacio destinado precisamente a la libre expresión política de las bancadas.
Gaona recordó además que el acuerdo ya había sido aprobado en al menos tres ocasiones previas por los coordinadores parlamentarios dentro de la Conferencia para la Programación de los Trabajos Legislativos, y reprochó que varios actores cambiaran de postura cuando el tema llegó al Pleno.
Incluso admitió la dificultad de conducir el Congreso cuando los acuerdos políticos “titubean”, se modifican o terminan deshaciéndose según las coyunturas internas.
Desde Morena, Emma Rivera Camacho respaldó el retiro del punto argumentando que ningún acuerdo político puede colocarse por encima de la Asamblea ni de la Ley Orgánica.
Además, sostuvo que las sesiones se estaban prolongando excesivamente desde su inicio debido a los posicionamientos políticos y defendió que el mecanismo debía regularse formalmente si se pretendía mantener.
Sin embargo, una de las posturas que más llamó la atención fue la del Partido del Trabajo.
El coordinador petista, Reyes Galindo Pedraza, rechazó retirar el espacio y defendió que precisamente el acuerdo había surgido por un problema recurrente dentro del Congreso: el ausentismo de diputados que abandonan las sesiones antes de concluir.
Galindo sostuvo que mover los posicionamientos al inicio evitó que las bancadas terminaran fijando postura frente a un Pleno vacío y recordó que figuras similares existen incluso en el Congreso de la Unión.
También señaló que el verdadero problema no era la agenda política, sino la falta de actualización de la Ley Orgánica del Congreso local.
Las diferencias alcanzaron también al Partido Verde.
Aunque la mayoría de la bancada respaldó a Morena, la diputada Xóchitl Ruiz González se desmarcó del procedimiento y cuestionó que el Congreso estuviera votando asuntos derivados de acuerdos internos sin suficiente claridad jurídica.
Desde Acción Nacional, Teresita Herrera Maldonado lanzó una de las críticas más punzantes del debate al señalar que resultaba llamativo que, después de más de un mes utilizando ese esquema, apenas ahora algunos legisladores descubrieran que supuestamente era irregular.
La panista dejó además un mensaje dirigido al oficialismo: que en otros momentos el Congreso sí ha colocado acuerdos políticos por encima de la propia Ley Orgánica cuando eso conviene a las mayorías parlamentarias.
También votaron contra el retiro las diputadas Belinda Hurtado Marín y Eréndira Isauro Hernández, de representación parlamentaria, así como el diputado independiente Carlos Alejandro Bautista Tafolla.
Desde Movimiento Ciudadano, Antonio Carreño Sosa igualmente se manifestó contra la eliminación del espacio y defendió que el mecanismo había servido para dar orden a los posicionamientos políticos al inicio de las sesiones.
Además, subrayó que el orden del día ya había sido votado previamente, por lo que consideró improcedente intentar modificarlo nuevamente una vez aprobado.
En contraste, el dirigente estatal del PRD y coordinador parlamentario, Octavio Ocampo Córdova, terminó alineándose con Morena y acompañó con los votos de su bancada el retiro del punto, inclinando una votación que por momentos lució prácticamente empatada y con diferencia mínima entre ambos bloques.
La consecuencia inmediata será política y parlamentaria.
A partir de ahora, las bancadas ya no tendrán garantizado un espacio automático para posicionarse al inicio de las sesiones, por lo que oposición y minorías tendrán que volver a recurrir a solicitudes de posicionamientos diversos o intervenciones extraordinarias dentro del orden del día.
La única vía para recuperar formalmente la figura de agenda política será impulsar una reforma a la Ley Orgánica del Congreso.
Paradójicamente, el intento por ordenar las sesiones terminó confirmando lo que varios legisladores denunciaron desde tribuna: que en el Congreso michoacano las reglas parlamentarias se mueven al ritmo de las mayorías, las incomodidades políticas y los jaloneos internos del poder.




