Teléfono rojo
Lo acontecido en la línea 12 del Metro en la capital del país pudiera registrarse como la “crónica de una desgracia anunciada”, luego de la serie de anomalías con que fue ejecutada esa obra y el pésimo trabajo de mantenimiento que se le da en el gobierno de Morena al servico más utilizado por los habitantes de la Ciudad de México y zonas conurbadas.
En medio de la desventura que de nueva cuenta enluta a familias de inocentes y deja un saldo criminal por el irresponsable manejo que se da a este sistema colectivo de transporte público, Andrés Manuel López Obrador sólo atinó a dar el pésame a la gobernadora Claudia Sheiunbaum, presente en el patíbulo mañanero, mismo que por igual aprovechó tirarse al piso, con su nueva arremetida contra los medios:
“Tenemos la prensa más lamentable en mucho tiempo, como no había desde la época de Madero”, lloriqueó.
Y fue a más al acusar a los trabajadores sindicalizados de caer en “politiquerías” porque se resisten a seguir exponiendo sus vidas y las de los usuarios del Metro, en las deplorables condiciones que están instalaciones y vías.
Insensible e incapaz de ubicar en la realidad lo que acontece en ese sistema de transporte, López Obrador sólo demuestra lo que ya no puede ocultar a los ojos del mundo. Ser el peor presidente en el peor momento del país.
Esto fue un episodio más del pésimo gobierno que ha ejercido Morena y su dueño, con un saldo hasta el cierre de este despacho un saldo de 25 muertos, entre ellos menores de edad y más de 65 personas heridas.
La tragedia que pudo ser evitada, se registró en la obra que Marcelo Ebrard se apresuró a inaugurar antes de dejar la jefatura de gobierno y salir huyendo del país, en una suerte de autoexilio voluntario, que le permitió darse vida de jeque árabe en ciudades de Estados Unidos y Europa, para residir la mayor parte del tiempo en París, sin que a la fecha se conozca de dónde salió el dinero para sufragar esa dulce aventura.
Línea Dorada del metro que quiso ser emblema de una pésima gestión, aún con la bandera del PRD al que ahora tanto satanizan, y que en su corta vida ha sido una de las más deficientes de cuantas existen en el entramado que corre por distintos puntos de la mega urbe.
Lo que pretenderán ocultar por no ser honestos ni combatir la corrupción como tanto alardea la dictadura de ocurrencias es que en los últimos cinco años, los Gobiernos de la Ciudad de México han gastado 780 millones de pesos en mantenimiento, que se suman a otros mil 100 millones que fueron erogados en 2014, en obras de rectificación del desgaste ondulatorio de vías presentado apenas dos años después del inicio de operaciones.
El desplome de la estructura sobre la que se movilizaba el convoy entre la estación Olivos y Tezonco, sin embargo, pudo y debió evitarse si se hubieran ejercido tareas de supervisión y mantenimiento a una estructura que dio visos desde temprana edad, que podría colapsarse y de lo que dieron testimonios diversos reportajes, sendas notas periodísticas y múltiples evidencias en redes sociales.
Pero no se hizo nada. Y ahora es el momento de buscar entre los escombros, la justificación de una desgracia que tiene nombre y rostro, pero que será muy difícil se les castigue, por ser personajes encumbrados y de todas las confianzas del que se siente dueño del país, como si fuera su coto personal.
Marcelo Ebrard Casaubón y Mario Delgado, formaron la dupla de funcionarios que tuvieron en sus manos la contratación de una obra que estuvo marcada por la corrupción, deshonestidad y latrocinio, que curiosamente hoy son las banderas que pregona abanderar, su patrón y protector.
Porque López Obrador trajo de la Ciudad Luz al ahora canciller y puso a Mario Delgado al frente del Congreso de la Unión y luego le dio como regalo, la conducción del partido por él creado, que hoy ve desbaratarse como castillo de naipes.
Obra que originalmente, se anunció tendría un costo de 17 mil 500 millones de pesos y sin embargo, el gasto final, se elevó hasta los 26 mil millones de pesos. Lo que significó un sobreprecio de 744 millones 500 mil pesos en obras complementarias.
Y luego surgió que eso sólo era por lo que tocaba a la obra construida, porque se necesitaron para el gasto por la renta de 30 trenes, de otros 30 mil millones de pesos, cantidad que se ha pagado a 17 años, según datos oficiales del propio sistema de transporte colectivo.
Así en medio de esta danza de miles de millones de pesos, lo que tenemos es una tragedia que enluta hasta el momento a 25 familias cuyos muertos no debieron ser, pero que forman parte de los activos como víctimas de un gobierno plagado de arrogancia, ineptitud, prepotencia y absoluto desprecio por la vida humana.
Ahora en el escenario político, que no politiquero como lacrimosamente quiere calificar lo acontecido el autócrata, quedan dos mascotas de las preferidas del señor: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.
Porque la segunda no podrá ocultar, por más que pretenda cumplir con la orden del presidencialismo imperial, que el canciller comparezca ante tribunales si es que se cumple con la oferta sacada a regañadientes que no “habrá impunidad” y se llegará hasta las “últimas consecuencias”.
Difícil papel de verdugo que la llevará entre las espuelas o mejor dicho, entere los rieles retorcidos que dejó este colapso en el Metro, pues ella misma tendrá que aclarar y declarar por qué se ha recortado el presupuesto destinado a dar mantenimiento a este sistema de transporte, en aras de mandar recursos a la sobras faraónicas que realiza el opresor para satisfacer un capricho faraónico y muy personal.
El que goza desde la distancia es Ricardo Monreal porque ahora ve que la providencia le despeja el camino rumbo al 2 mil 24 y deja maltrechos, entre los fierros retorcidos del accidente en la Línea Dorada, a sus dos principales adversarios.
Nada más, pero nada menos.
Vale…
*Es director general de portalhidalgo.mx




