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MORELIA, Mich., 2 de junio de 2026.- Después de 18 años sin modificaciones de fondo, el Congreso de Michoacán discutirá este miércoles una reforma a la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro del Estado, con la que se busca incorporar los libros digitales, plataformas electrónicas y herramientas tecnológicas al marco jurídico que regula las políticas públicas de promoción de la lectura.
El dictamen, elaborado por la Comisión de Cultura y Artes, parte del reconocimiento de que la legislación vigente fue publicada en enero de 2008 y desde entonces no ha experimentado actualizaciones estructrurales, pese a los cambios que ha registrado la industria editorial y los hábitos de lectura en la era digital.
La propuesta que será sometida a votación del Pleno no crea una nueva ley, sino que reforma diversos artículos de la norma actual para reconocer formalmente a los libros digitales y a las plataformas electrónicas como instrumentos válidos para el fomento lector en Michoacán.
De acuerdo con el dictamen, la reforma permitiría que tanto el gobierno estatal como los ayuntamientos cuenten con bases jurídicas para destinar recursos a la adquisición de licencias digitales, habilitación de terminales electrónicas de lectura y capacitación de promotores especializados en lectura digital.
Uno de los argumentos centrales es que los formatos electrónicos representan una alternativa para ampliar el acceso a contenidos culturales y educativos en comunidades rurales y zonas con mayores rezagos, al eliminar costos asociados a impresión, almacenamiento y distribución física de libros.
La propuesta también incorpora nuevas obligaciones para el Estado en materia de generación de información y estadísticas relacionadas con los hábitos lectores.
Entre ellas destaca la creación de sistemas integrales de información que permitan monitorear la distribución de libros, los índices de lectura y el comportamiento de la propiedad intelectual, con el objetivo de orientar políticas públicas y decisiones presupuestales con base en datos verificables.
Asimismo, se plantea la integración de una base de datos estatal que concentre información sobre autores, editoriales, traductores, bibliotecas, librerías e industria gráfica, disponible para consulta remota mediante plataformas digitales.
El documento sostiene que esta herramienta podría convertirse en un escaparate permanente para la producción editorial michoacana y para los creadores locales, además de facilitar la vinculación entre lectores, autores y espacios culturales.
Otro de los cambios relevantes es la incorporación de acciones de promoción y defensa de los derechos de autor, traductores y editores.
Aunque la reforma no invade competencias federales en materia de propiedad intelectual, sí establece como objetivo de la ley fomentar el respeto a los derechos patrimoniales y morales de quienes participan en la cadena de producción del libro, así como impulsar actividades de concientización contra la reproducción ilegal de obras.
La Comisión de Cultura y Artes argumenta que la actualización responde a la necesidad de cerrar una brecha normativa que se ha ampliado durante casi dos décadas, periodo en el que la lectura digital pasó de ser una alternativa marginal a convertirse en una de las principales vías de acceso a contenidos editoriales.
El dictamen también señala que la reforma busca armonizar la legislación estatal con las nuevas dinámicas tecnológicas y con los objetivos internacionales relacionados con el acceso a la información, la educación y la reducción de desigualdades mediante herramientas digitales.
De aprobarse este miércoles por el Pleno, Michoacán contaría por primera vez con una legislación de fomento a la lectura que reconoce expresamente los libros electrónicos, las plataformas digitales y los sistemas de información cultural como instrumentos para ampliar el acceso al conocimiento y fortalecer el ecosistema editorial de la entidad.




