GPPT del lado de las causas de la gente: Vicente Gómez
MORELIA, Mich., 16 de febrero de 2026.- En su arribo a la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de Michoacán, cargo que entró en vigor este domingo, Baltazar Gaona García anunció una agenda que combina promesas de imparcialidad en la conducción del Pleno, eliminación de “albazos legislativos” y una revisión a fondo de las finanzas del Poder Legislativo, que ejerce un presupuesto anual cercano a los mil millones de pesos.
En entrevista con Quadratín, a pregunta expresa frente a cuestionamientos sobre las garantías de imparcialidad, Gaona marcó una línea institucional.
“Debemos entender que cada grupo parlamentario y, en lo individual, cada diputado tiene su agenda legislativa, tiene su ideología; no siempre coinciden”, señaló.
Sin embargo, acotó que la Presidencia de la Mesa Directiva “es un tema institucional” y aseguró que se conducirá “totalmente de manera imparcial”.
Como eje de su gestión, planteó privilegiar el diálogo y abrir espacios adicionales de expresión.
“Vamos a privilegiar el diálogo, vamos a privilegiar los debates, vamos a generar una apertura de los diputados para con los medios de comunicación, tratar de generar una tribuna alterna al pleno para que puedan ser entrevistados o exponer cualquier otro tema”.
En materia de conducción de sesiones, ofreció flexibilidad en los tiempos de intervención. “La Ley Orgánica nos maneja ciertos tiempos, pero yo voy a proponer que seamos un poco más flexibles para que todos tengan el tiempo requerido”.
Al mismo tiempo, descartó sanciones adicionales para diputados faltistas fuera de las ya previstas en la norma. “Las sanciones ya están previstas en la Ley Orgánica, otra sanción no está prevista”, por lo que optará por “diálogos cercanos con cada diputado” para exhortar a la puntualidad y a desahogar dictámenes rezagados.
Uno de los compromisos centrales fue erradicar prácticas que han marcado la dinámica legislativa reciente.
“Lo que tenemos que eliminar, son los bomberazos o los dictámenes que llegan de manera sorpresiva, los albazos legislativos”.
Afirmó que durante los nueve meses que estará al frente buscará que cada iniciativa tenga “su debida publicidad, su debida discusión, su debido análisis” para que ningún legislador “se sienta sorprendido”.
El otro frente anunciado es financiero. Gaona sostuvo que el Congreso “le debe transparencia al pueblo de Michoacán” y recordó que maneja “un presupuesto anual de promedio mil millones de pesos”.
Anticipó que al asumir formalmente solicitará los estados financieros y las pólizas del ejercicio 2025.
“Vamos a pedir los estados financieros, vamos a solicitar las pólizas del ejercicio anterior 2025 para ver cómo se comportaron las finanzas el año pasado y eso que nos sirva de soporte para ir viendo las finanzas de este año, y se va a estar dando a conocer a los ciudadanos el manejo también financiero del Congreso”.
En paralelo, delineó una postura de fortalecimiento institucional de la Auditoría Superior, aunque con un giro preventivo.
Reconoció que la fiscalización suele operar “a toro pasado”, cuando el recurso ya fue ejercido, por lo que planteó avanzar hacia mecanismos de detección inmediata.
“Tenemos que llegar al punto de que ningún funcionario público ejerza un pago indebidamente, que en el momento se le pueda identificar y que se le prohíba que ejerza un pago de manera indebida”.
Incluso abrió la puerta al uso de herramientas tecnológicas. “Nosotros tenemos ahora, con la inteligencia artificial, con capacitación al personal, que llegar al punto de que ningún funcionario público saque dinero de la tesorería de manera indebida”.
En el plano político, Gaona insistió en que la conducción del Congreso no estará sujeta a distinciones partidistas.
"Quien tenga alguna observación o tenga una cuenta pendiente se dará a conocer, nombre y apellido”, dijo en referencia a los procesos de fiscalización, subrayando que no habrá excepciones.
La ruta planteada por el nuevo presidente combina apertura en tribuna, eliminación de prácticas discrecionales y una revisión interna de las finanzas legislativas.
El desafío, más allá del discurso, será traducir esos compromisos en reglas operativas y decisiones concretas en un Congreso marcado por tensiones partidistas y rezagos estructurales.




