Exige diputado federal del PAN esclarecer caso de presunta fosa en Zacapu
MORELIA, Mich., 12 de febrero de 2026.- El Congreso de Michoacán se convirtió en campo de batalla por el desabasto de medicamentos. El PAN pidió cuentas. Morena y aliados respondieron con cifras, compras históricas y acusaciones de lucrar con la salud. Al final, la mayoría cerró el paso a la propuesta de un exhorto.
En sesión legislativa, la escena arrancó con tono solemne. La diputada Teresita Herrera abrió con una premisa: La salud es el bien más preciado que tenemos. Recordó el artículo 4 constitucional y marcó el eje de su intervención:
"La cobertura universal no significa sólo tener una credencial o estar afiliado a una institución, significa tener atención médica, diagnóstico oportuno, seguimiento y sobre todo acceso a medicamentos seguros, efectivos, asequibles, de calidad. Sin medicamentos el derecho a la salud se vuelve letra muerta."
Herrera se colocó no sólo como legisladora, sino como médica: "les hablo no solo como diputada, sino como médico, como una mujer que ha trabajado en comunidades y que tiene que decirles que el medicamento simplemente no está disponible". Y remató con una frase contundente:
"No hay mayor impotencia que saber que con un tratamiento esa persona podría mejorar su calidad de vida, podría evitar una complicación y podría incluso salvar su vida y no poder entregárselo porque no hay en farmacia".
Sostuvo que los cambios administrativos no significan nada si no reciben un tratamiento y una atención médico oportuna. Soltó el dato que buscó hacer ruido en el Pleno: En 2023 se surtieron más de cinco millones de recetas. La receta surtida significa una persona que tiene la oportunidad de vivir mejor y recuperar su salud.
Luego vinieron los ejemplos con nombre y padecimiento: pacientes como la señora Ascensión que padece hipertensión y diabetes; Edgar con insuficiencia renal, sin acceso a la eritropoyetina, un medicamento muy costoso; y Carmen, sin surtir tratamiento ginecológico y obstétrico. Con esa narrativa, enmarcó el propósito del acuerdo: pedir resultados de qué es lo que se está haciendo para atender el desabasto.
También citó un registro externo: La plataforma desabasto.org, que registró más de mil denuncias en 2023; salud mental, enfermedad neurológica, cáncer, diabetes, hipertensión, insuficiencia renal encabezan los reportes. Y apretó: Estamos hablando de padecimientos donde la interrupción de tratamiento puede significar recaídas, complicaciones graves o incluso a la muerte.
En su recorrido recordó promesas federales: En 2023 se anunció una megafarmacia con una inversión millonaria permitiendo garantizar el 100 de la base de medicamentos, posteriormente se anunciaron las farmacias de bienestar como una solución estructural. Pero contrastó: Sin embargo, la realidad que viven las clínicas y los hospitales, el desabasto continúa y se acrecienta.
La respuesta no tardó. Tomó la palabra la diputada de Morena Belinda Iturbide Díaz, exsecretaria de Salud y también médica, y se plantó en la defensa del oficialismo. Repitió la base constitucional del derecho a la salud y soltó el dato central de su réplica:
"Nuestra Presidenta de la República realizó la compra más grande de su historia, más de 4 mil millones de piezas, con una inversión cercana a los 97 mil millones de pesos, suficiente para cubrir la demanda proyectada para el 25-26".
En modo reproche al pasado, acusó concentración de compras: Antes de esta transformación, alrededor del 80 por ciento de las compras públicas estaban concentradas en manos de una docena de empresas, lo que generaba sobreprecios, opacidad y corrupción estructural. Añadió que antes le compraban a unos cuantos, incluso a dueños ligados a expresidentes.
Para apuntalar, mencionó programas: Rutas de la Salud, el Sistema Nacional de Compra Consolidado y cifras de abasto. Habló de un 83 al 85 por ciento reportado por la Secretaría de Salud y aseguró que esas rutas han llegado a abastecer centros de salud y hospitales. Incluso afirmó:
El Servicio de Salud Michoacana distribuyó 366 millones de piezas de medicamento en el 2020, manteniendo la cobertura estatal por encima de ese 80 por ciento de farmacias de hospitales y centros de salud.
Luego vino el choque político directo. La morenista Sandra Olimpia Garibay consideró incongruente el exhorto, sobre todo que vaya firmado por personas vinculadas a la Comisión de Salud, y cerró con respaldo a la administración estatal y federal.
La segunda secretaría leyó el punto medular del acuerdo: se pedía al titular del Ejecutivo del Estado, al secretario de Salud, y a los directores generales del IMSS e ISSSTE que informaran a esta soberanía las acciones que se están emprendiendo para concluir con el desabasto de medicamentos en los hospitales del estado.
Desde la Presidencia se sometió a votación nominal el carácter de urgente y obvia resolución. Ahí se exhibió la grieta. Desde el bloque que acompañó el exhorto se insistió en que no era un golpe, sino una exigencia mínima de rendición de cuentas.
Del otro lado, se votó en contra y se justificó con señales de inversión. Sandra Olimpia Garibay señaló que el Ejecutivo está trabajando en materia de salud, "tan es así que compró, adquirió una máquina de aproximadamente 200 o 300 millones de pesos que se le llama acelerador lineal".
MC cambió el encuadre y apretó el discurso de resultados. Grecia Aguilar señaló que el desabasto de medicamentos es una realidad, no son mentiras, al hospital público que vamos las madres, los padres se vienen sin control porque realmente no hay medicamentos, no hay aparatos. Y remató: Los ciudadanos no quieren explicaciones cruzadas, quieren resultados y los quieren ya.
Toño Carreño, de MC, también defendió el exhorto como obligación legislativa: Solicitar información clara de las acciones que se están implementando para resolver el desabasto es un acto de responsabilidad legislativa.
Y lanzó una frase que buscó desarmar la narrativa oficial: "Que nos callen la boca con el informe. El exhorto es para que nos informen. Si hay resultados, por qué no aprobar el exhorto para que los informen", cuestionó.
Desde el PRI, Adriana Campos y Guillermo Valencia señalaron que la presente administración ha incumplido con garantizar el derecho a la salud; lamentaron que el actual gobierno se ha dedicado a culpar al pasado de los problemas que se enfrentan y que en la realidad no se materializa su discurso de bienestar social y en salud, ni hablar.
La votación llegó como machetazo: 8 votos a favor, 21 en contra, cero abstenciones. La Presidencia fijó el desenlace: no fue considerada de urgente y obvia resolución y se turnó a la Comisión de Salud y Asistencia Social para su estudio, análisis y dictamen.
Pero el tema no se apagó con el trámite. La Mesa intentó cerrar: "este acuerdo ya se votó, ya se turnó a comisiones", arengó en tres ocasiones la presidenta de la Mesa, Giulianna Bugarini. Aun así, Teresita Herrera pidió la palabra y dejó una frase con costo político:
Me da mucha tristeza que para la mayoría de mis compañeras y compañeros diputados no sea de urgente y obvia resolución atender lo que para la mayoría de las y los michoacanos sí es urgente y de obvia resolución, como el que haya abasto de medicamentos en los hospitales y en las clínicas rurales.
Y subrayó el sostén social de su argumento: a diario recibimos a cientos de pacientes que llegan a nuestra oficina de atención ciudadana que no tienen la posibilidad de comprar esos medicamentos. Cerró con un filo: Ya la historia nos dará la razón.
Desde Morena, llegó el contraataque. Fabiola Alanís sostuvo que se intenta "lucrar políticamente" con temas tan sensibles como la salud. E insistió en que se está avanzando y que hay un esfuerzo, además de acusar a la oposición de estar desdibujada.
El PAN volvió a la carga. Vanessa Caratachea reventó el discurso de abasto completo con un caso documentado: Un documento que tengo en mis manos que llegó el 28 de enero al ISSSTE en La Piedad, donde faltan 59 medicamentos, incluidos fármacos vitales para diabetes, epilepsia, depresiones graves, hipertensión, atención emergencia.
Caratachea relató además una visita: ahí supieron y ellos se percataron, medicamento y caja sin abrir, medicamento a punto de caducar. Y remató con un reto: Entonces, pues quién habla o quién miente aquí. Concedió que se hace lo posible, pero insistió: que falta desabasto, sí falta.
Al cierre, Sandra Olimpia Garibay hizo una precisión para contener el golpe del no: El hecho de que no sea de urgente y obvia resolución, no quiere decir que nos estemos negando a darle información. Estamos en toda la disposición, pero no estamos a sus tiempos.
Entre la urgencia de los pacientes y la comodidad del trámite, el debate dejó una fotografía nítida: la oposición buscó obligar a rendir cuentas en el pleno; la mayoría prefirió mandar el tema a comisión, con el argumento de que sí hay esfuerzos, compras y avances.




