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MORELIA, Mich., 4 de diciembre de 2024.- Los servicios de salud de Michoacán tendrán una reducción proyectada del 57.6 por ciento en su presupuesto en comparación con 2024, pues sólo se le asignaron 5 mil 400 millones, con lo que se deja un déficit superior a los 5 mil 300 millones.
Durante una reunión con legisladores de las comisiones de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública, así como de Hacienda y Deuda Pública del Congreso estatal, el secretario de Salud, Lázaro Cortés, destacó que, mientras la dependencia calculó una necesidad presupuestal de 10 mil 716 millones de pesos, se enfrenta un recorte significativo.
La mayor afectación se concentra en los recursos federales, donde el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASA) registrará una disminución de mil millones de pesos.
Entretanto, el programa IMSS-Bienestar, que absorbió 3 mil 093 trabajadores desde julio de 2024, verá reducida su aportación de más de 3 mil millones a sólo 340 millones de pesos.
Destacó que este ajuste impacta directamente en la capacidad operativa de hospitales y unidades médicas, en un contexto donde la demanda de servicios sigue al alza.
Otro dato preocupante, expuesto así, fue el déficit de 784 millones en el FASA, un fondo clave para la operatividad diaria.
A esto se suma la incertidumbre sobre la transferencia de recursos y personal al IMSS-Bienestar, ya que, según Cortés, no existe claridad sobre qué partidas serán asumidas por la Federación.
Mientras tanto, Michoacán deberá destinar recursos propios para cubrir salarios, prestaciones y servicios médicos subrogados, como hemodiálisis, cuyo costo anual supera los 300 millones de pesos.
El secretario de Salud advirtió que, si no se corrige esta situación, la atención médica en el estado podría colapsar.
"El 70 por ciento del presupuesto asignado se destina al pago de nómina, dejando poco margen para otros gastos esenciales", explicó.
Además, resaltó que la dependencia enfrenta multas judiciales por no cumplir con servicios críticos, como el de hemodiálisis, que atiende a casi mil pacientes cada semana.
La reducción presupuestal no sólo pone en riesgo la calidad de los servicios de salud, sino que obliga a las autoridades estatales a buscar fuentes de financiamiento adicionales.
El secretario llamó a la Federación a garantizar al menos un incremento inflacionario en los recursos destinados al capítulo de nómina.
Y es que, advirtió que los michoacanos sin seguridad social podrían ser los más afectados en este escenario de recortes.




