Toma protesta Torres Piña como coordinador de Morena en Michoacán
MORELIA, Mich., 5 de mayo de 2019.- Ante la necesidad de renovar sus cuadros y propuestas, a partir de su origen e historia, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue sordo en 2011, y ahora, en 2019, además de sordo es ciego, afirmó Alma Espinosa Menéndez, directora de Comunicación para el Desarrollo de Michoacán (Codemi).
Espinosa Menéndez expuso que ya ocho años atrás exponía en una carta pública, dirigida a Antonio Soto como líder del perredismo local, la necesidad urgente de “una renovación profunda” del partido, exposición que nació de “la confianza en que una socialización de este requerimiento llevaría a empujar el proceso”.
Sin embargo, a poco menos de 10 años de distancia, el PRD no solo continúa negado a escuchar las demandas de sus militantes y simpatizantes, sino que además está “ciego” frente a la situación que atraviesa.
Esto llevaría a una tendencia a la extinción del instituto político que Espinosa Menéndez consideró irreversible.
“Ya no le veo perspectiva al partido, se perdió su línea ideológica, que se fue diluyendo de a poco y no hubo quién abanderara el cambio que era necesario instrumentar”, indicó quien impulsara la creación del aurinegro en Michoacán y participara como secretaria auxiliar de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE) en el período de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como gobernador de la entidad
Tras acotar que “no soy profeta”, Alma espinosa señaló que “no le veo al PRD otra salida que el derrumbe”.
En la carta que publicara en 2011, manifestaba la ausencia de “voces nuevas y serenas” que pudiesen tomar las decisiones pertinentes en el seno del PRD en Michoacán, lo que ocasionaba un deterioro de la base del partido y comprometía su continuidad.
“Ya no hay militantes, ya no hay aquel impulso creativo y constructivo para consolidar el instrumento que, pensamos, sería para apurar el cambio hacia la democracia: la formación del PRD. No hay formación de cuadros, no hay conciencia de lo que es la lucha política y, menos, la claridad de un propósito común: ¿Para qué se quiere gobernar? ¿Para qué se quiere tener el poder? Y el PRD nació y creció. Y desde antes de su formación como partido político, la esperanza, la perspectiva de lograr gobiernos distintos, eran el principal motor que compartimos muchísimas personas que nos sumamos sin más a ese movimiento, que después fue partido político, que luego fue gobierno, y que hoy es un ente agonizante poblado de intereses personales, de avaricia, de ceguera, de prepotencia y canibalismo. No hay nada nuevo en el PRD”, detalló en el documento, fechado poco menos de una década atrás.
Ahora, “no hay ideológicamente algo que sostenga al partido político y no veo posibilidad de que esto se subsane, porque las personas no están pensando en subsanarlo”.
Aunque la condición compleja del PRD en la entidad suma años en curso, de acuerdo con Alma Espinosa, en la historia reciente del sol azteca dos sucesos confirmaron el rumbo encaminado a la desaparición que mantiene: la llegada a la escena política de Morena y la alianza electoral en 2018 con el Partido Acción Nacional (PAN).
“Morena borró la posibilidad de que el PRD diera el paso que tenía que dar para consolidarse como opción de izquierda para los electores, mientras que la alianza con el PAN terminó con su historia y origen, y cuando terminas con tu historia y origen, no tienes nada a lo cual asirte”, especificó.




