Acusan a Morón de pensar solo en él y rechazan seguirlo al PT
MORELIA, Mich., 5 de junio de 2026.- El Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Michoacán se prepara para una de las decisiones políticas más relevantes de su historia reciente: durante el Encuentro Estatal 2026, programado para el próximo domingo, Octavio Ocampo Córdova anunciará su separación de la presidencia del partido para emprender una gira permanente por la entidad, con la mirada puesta en el proceso electoral de 2027.
La ruta política llevará como estandarte el lema Por la grandeza de Michoacán, una estrategia que busca reposicionar al sol azteca en el escenario estatal y convertirlo nuevamente en un actor determinante en la disputa por el poder.
De acuerdo con fuentes consultadas por Quadratín, la salida de Ocampo de la dirigencia se dará por la vía de la licencia por seis meses, a partir del lunes, y forma parte de un plan cuidadosamente diseñado para fortalecer la presencia territorial del partido, reconstruir estructuras municipales y consolidar liderazgos regionales que permitan al PRD incrementar significativamente su competitividad electoral.
La meta planteada es ambiciosa: duplicar la intención de voto del partido. Actualmente, las mediciones internas y diversos estudios demoscópicos ubican al PRD en una franja cercana al 7 por ciento de las preferencias electorales. La apuesta es elevar ese respaldo ciudadano hasta los 14 puntos porcentuales antes de la definición de candidaturas para 2027.
El movimiento implica también un relevo en la conducción partidista. La senadora Araceli Saucedo Reyes asumiría la presidencia estatal del PRD para conducir los trabajos internos durante la nueva etapa política. Su llegada representaría la continuidad del proyecto impulsado por Ocampo, aunque con el reto de mantener la cohesión de una militancia que enfrenta una de las decisiones más complejas de los últimos años.
Y es que, paralelamente al fortalecimiento territorial, el perredismo michoacano abrirá una discusión de fondo sobre su futuro político y electoral.
La dirigencia pretende que sean las bases quienes determinen el camino que seguirá el partido en 2027. Sobre la mesa existen tres escenarios claramente definidos: competir en solitario, construir una alianza con Morena, PT y PVEM, o regresar a una coalición con PRI y PAN.
Ninguna de las rutas está descartada… ni siquiera con MC, o un acuerdo de facto con el Movimiento del sombrero.
La estrategia de Ocampo prevé recorrer municipios, escuchar liderazgos locales, realizar consultas internas y medir con precisión el ánimo de la militancia antes de tomar una decisión definitiva. El objetivo, aseguran operadores del partido, es evitar acuerdos cupulares y privilegiar una definición surgida desde las estructuras territoriales.
El anuncio ocurre en un momento particularmente interesante para el PRD michoacano. Mientras a nivel nacional el partido perdió su registro, en Michoacán logró conservar su presencia como fuerza política estatal, convirtiéndose en uno de los pocos bastiones perredistas que sobreviven en el país.
Esa condición ha colocado a la organización ante un desafío singular: demostrar que aún puede representar una opción competitiva en una entidad donde históricamente tuvo una enorme influencia política y electoral.
La apuesta de Octavio Ocampo parece orientada precisamente a recuperar parte de ese capital histórico. Su salida de la dirigencia no significaría un retiro, sino el inicio de una etapa de promoción política permanente por las distintas regiones del estado.
Bajo el mensaje de Por la grandeza de Michoacán, el perredismo buscará reposicionarse en la conversación pública, fortalecer su identidad y llegar a 2027 con capacidad real de negociación y competencia.
El domingo, en el Encuentro Estatal 2026 que se realizará al pie del Obelisco al General Lázaro Cárdenas del Río, comenzará formalmente esa nueva ruta que definirá no sólo el futuro de Octavio Ocampo, sino también el papel que jugará el PRD en la próxima gran batalla electoral por Michoacán.




