No dejemos herencia legislativa para este tercer año: Octavio Ocampo
MORELIA, Mich., 11 de febrero de 2025.- El Secretario de Gobierno da la bienvenida a la crítica, porque también es necesaria.
Pero no evita hacer el comparativo del Plan Michoacán con sus pares, ejecutados durante el calderonismo y el peñismo.
De entrada, Raúl Zepeda, subraya que el Plan Michoacán es un abierto espaldarazo al pueblo de Michoacán, al Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Remontándonos a la historia, hay dos formas de intervención federal en los estados, históricamente.
Y reflexiona: "la que va a quitarle autoridad al Estado y a querer tomar el control centralista. O las que llegan a reforzar a la autoridad estatal... Y yo creo que se ve muy claro en el Plan Michoacán. Y esa es una de las grandes diferencias versus los planes anteriores, que lo que buscaban, era demeritar, quitar autoridad al gobernador y al gobierno con las fuerzas armadas, como lo hizo Felipe Calderón. O con un virrey, como lo hizo Enrique Peña Nieto. O, incluso, pidiendo la licencia del Gobernador en turno."
En la vieja casona del bosque, Raúl Zepeda se sienta en el sillón de la sala del despacho y desde ahí, enfatiza:
"No es el caso del Plan Michoacán. El espaldarazo vino a apoyar, a fortalecer la institución de gobierno, no a demeritarla".
El encargado de la política interna expone que el traslado del Plan Michoacán hasta el 2030, lo hace un plan vivo, que se centra mucho en el tema de la seguridad, porque nace de un hecho tan lamentable como lo es el caso Manzo.
Y en el diálogo, Raúl Zepeda saca a colación dos de los temas que le llegan a botepronto.
El tema de las becas y la baja en el homcidio.
Aseguró que, tras tres meses del Plan Michoacán, la entidad registra la baja más significativa en homicidio doloso en los últimos 10 años.
Ahí están los números.
Apuntó que, al arranque del año, el promedio es de 2.5 homcidios por día.
"Claro que obedece a la implementación del Plan Michoacán, hay que reconocerlo", reafirma.




