Condena CSIM que Congreso retrase a 2027 consulta indígena en educación
MORELIA, Mich., 25 de octubre de 2017.- Los empujones, codazos y cabezazos que sufrieron varias diputadas de la 73 legislatura a su arribo al Palacio Legislativo, a la sesión pública, por parte de los seguidores del ahora diputado suplente, Antonio García Conejo, acabaron en reclamos abiertos al presidente de la mesa directiva, Miguel Ángel Villegas Soto, por no haber sido capaz de poner orden.
En la orden del día de la sesión de este miércoles, estuvo enlistada la propuesta de la diputada Rosa María de la Torre, para la elaboración de protocolos de la seguridad para la salvaguarda de los
diputados, trabajadores y ciudadanos que acuden a los inmuebles del Poder Legislativo.
La diputada del Partido Revolucionario Institucional comenzó su intervención en tribuna con el ejemplo de lo ocurrido dos horas antes cuando llegó y pensó que se había equivocado de lugar porque el Congreso del Estado estaba convertido en un circo romano.
Criticó a los funcionarios que acudieron a hacer bola, como los secretarios de Educación, Alberto Frutis, la de Cultura, Silvia Figueroa, la de Igualdad Sustantiva, Fabiola Alanís, el vocal
ejecutivo del Centro Estatal de Desarrollo municipal (Cedemun), Israel Tentory o el coordinador de la Comisión Coordinadora de Transporte (Cocotra), y dijo que esperaba que no tuvieran nada mejor que hacer y que hubieran ido por su voluntad.
El presidente de la mesa directiva, Miguel Ángel Villegas Soto la llamó a centrarse en su propuesta ya que lo ocurrido la mañana de este miércoles no estaba en su exposición de motivos, a lo que ella replicó que si hubiera sabido lo hubiera incluido y estaba hablando de la seguridad del Congreso, lo cual es su responsabilidad, pero consideró que su figura quedó en entredicho.
Denunció entonces que ella fue víctima de empujones, codazos y un cabezazo, y el presidente le espetó: “está usted enterita diputada”, comentario que enardeció a los compañeros de bancada de la
legisladora, quienes le reclamaron no haber impuesto orden cuando es su obligación y le exigieron respeto para la legislatura.
De la Torre, sencillamente le recordó a Villegas Soto que no era cualquier diputada, que es especialista en derecho constitucional y por tanto, en ejercicio de la libertad parlamentaria, de su libertad
de pensamiento y de expresión iba a continuar con su exposición y de plano lo reto: “si no tome las medidas que considere pertinente, pero con fundamento”.
Mientras ella seguía hablando desde la tribuna, en el patio, García Conejo, quien rindió protesta, a puerta cerrada, en un recinto medio vacío, encabezó un mitin para agradecer a todos sus invitados, entre ellos el ex gobernador Fausto Vallejo Figueroa, quien tampoco pudo entrar al recinto legislativo.
“Les ofrezco disculpas porque no pudieron entrar cuando vinieron de distancias tan lejanas como Lázaro Cárdenas, Tiquicheo, Zamora o Huetamo”; estaba previsto que todos entraran les explicó entre porras y cartulinas en las que le manifestaban su apoyo.
Casi al final de la sesión, el diputado Juan Pablo Puebla Arévalo también criticó a su correligionario al señalar que había un exceso la movilización que realizó ya que únicamente es el suplente de un diputado de representación proporcional y un punto más en la orden del día.
El nuevo integrante de la 73 legislatura no vio ni escuchó nada, entró subrepticiamente al recinto legislativo a rendir protesta y luego del mitin tomó posesión de su curul en la que duró apenas unos minutos y se retiró de la sesión.




