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MORELIA, Mich., 27 de febrero de 2026.- Con el reconocimiento explícito de que la violencia no se resolverá únicamente con persecución penal, fue presentada ante el Congreso del Estado una iniciativa ciudadana para reformar la Ley de Educación de Michoacán e incorporar de manera obligatoria la enseñanza de la cultura de paz en educación básica y media superior.
La propuesta, suscrita por Sofía Román Izquierdo y por el presidente del Consejo Económico y Social de Michoacán (Cesmich), Eduardo Orihuela Estefan, se fundamenta en el artículo 36 fracción quinta de la Constitución local.
El proyecto, presentado este jueves ante medios de comunicación desde el Salón de Recepciones del Poder Legislativo, plantea reformar y adicionar diversos artículos de la Ley de Educación estatal para integrar de manera expresa los conceptos de cultura de paz y tejido social, así como establecer una asignatura obligatoria en la materia.
En su intervención, Eduardo Orihuela Estefan sostuvo que Michoacán atraviesa una urgencia histórica marcada por el deterioro del tejido social, derivado de años de desigualdad, pobreza y violencia extrema.
Señaló que la estrategia centrada en la reacción y contención del delito no ha sido suficiente y que es necesario intervenir en la raíz del problema, es decir, en la formación de las nuevas generaciones.
El dirigente del Cesmich afirmó que la propuesta no busca quedarse en una declaración simbólica, sino traducirse en obligaciones concretas para el sistema educativo, como rediseñar contenidos, capacitar docentes y establecer mecanismos de seguimiento.
Planteó que el conflicto es inherente a la vida social, pero la violencia no, y que el aula debe convertirse en un espacio preventivo donde niñas, niños y adolescentes aprendan herramientas prácticas de mediación, diálogo y resolución pacífica de conflictos.
La iniciativa define cultura de paz como un sistema de valores, acciones y actitudes orientadas a la justicia, la igualdad, la no violencia y el respeto a la dignidad humana, y entiende por tejido social el entramado de vínculos que sostienen la convivencia comunitaria.
Además de crear la asignatura obligatoria, establece la capacitación continua del personal docente, la incorporación de habilidades socioemocionales y la evaluación del impacto en la disminución de conflictos escolares.
Por su parte, el coordinador parlamentario del PT, Reyes Galindo Pedraza, destacó el carácter ciudadano del planteamiento y subrayó que en Michoacán cualquier persona puede presentar iniciativas ante el Congreso sin la exigencia de un número mínimo de firmas, como ocurre en el ámbito federal. Consideró que esta vía fortalece la participación social y reduce la distancia entre representantes y ciudadanía.
Galindo Pedraza señaló que la promoción de una cultura de paz es una directriz necesaria ante el contexto actual y que las escuelas deben asumirse como espacios formadores de ciudadanía, concordia y resolución pacífica de conflictos. Añadió que el análisis en comisiones deberá valorar el alcance real de la reforma y su viabilidad operativa.
La iniciativa seguirá su trámite legislativo en un escenario donde el debate no se limitará al plano educativo, sino que tocará el fondo político de la discusión: si la prevención estructural desde las aulas puede convertirse en una política pública efectiva frente a una crisis de violencia que ha rebasado por años a las instituciones.




