Michoacán: reclaman partidos a IEM y SFA retraso en pago de prerrogativas
MORELIA, Mich., 26 de febrero de 2026.- El Congreso del Estado aprobó por unanimidad el proyecto de acuerdo mediante el cual la 76 Legislatura emitió su voto a favor de la minuta federal que reforma las fracciones cuarta y décimo primera del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales.
La votación cerró con 29 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones. Sin embargo, el aval no estuvo exento de reproches políticos: PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC) acompañaron el sentido del voto, pero calificaron la reforma como incompleta, insuficiente y diferida hasta 2030.
La sesión extraordinaria inició con el pase de lista y la declaratoria de cuórum con apenas 28 de 40 diputados presentes. En el único punto del orden del día se dio lectura al acuerdo por el que el Congreso de Michoacán aprueba la minuta enviada por el Congreso de la Unión.
El dictamen establece que “la jornada laboral será de cuarenta horas semanales, en los términos que establezca la ley”, y mantiene que “por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán disfrutar por lo menos de un día de descanso con goce de salario íntegro”.
En materia de tiempo extraordinario, la reforma dispone que cuando “por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de la jornada, se abonará como salario por este tiempo un 100 más de lo fijado para las horas ordinarias”.
Precisa que “el trabajo extraordinario no excederá de 12 horas en una semana”, distribuibles “en hasta cuatro horas diarias en un máximo de cuatro días en ese periodo”.
Si se rebasa ese límite, la persona empleadora deberá pagar “200 por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada ordinaria”. Además, se establece que “las personas menores de 18 años no podrán laborar tiempo extraordinario”.
Los artículos transitorios fijan que la entrada en vigor será al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación y que el Congreso de la Unión deberá armonizar la legislación secundaria en un plazo de 90 días.
La reducción será gradual a partir de 2026, con el siguiente calendario: 2026 jornada laboral 48 horas, 2027, 46, 2028, 44, 2029, 42 y 2030, 40 horas.
También se precisa que “en ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras”.
Oposición vota a favor y cuestiona fondo y tiempos
Aunque el tablero marcó unanimidad, la discusión en tribuna reflejó tensiones sobre el alcance real de la reforma.
La diputada Grecia Aguilar, de Movimiento Ciudadano, sostuvo que su grupo votaría a favor, pero advirtió que “esta reforma se queda corta, muy corta”.
Señaló que no establece expresamente dos días de descanso y que “mantiene el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso”.
Cuestionó además el calendario de implementación al afirmar que “la implementación hasta el 2030 retrasa los beneficios completos. La dignidad laboral no debería esperar casi al final de un sexenio”.
Añadió que el aumento en el límite de horas extras “puede convertirse en una puerta para que la reducción sea solamente en papel”.
Desde el PRI, el diputado Santiago Sánchez Bautista fijó postura en el mismo sentido. “Mi voto será a favor de la minuta federal, el Partido Revolucionario Institucional está a favor de la reducción de la jornada laboral de 48 horas a 40, sin embargo a favor con un gran sinsabor por la reforma que es y no por la que debió ser”, expresó.
Argumentó que la propuesta original buscaba que las personas trabajaran cinco días a la semana ocho horas diarias, pero que ahora “la 4T descaminó la propuesta y ahora la gente trabajará los mismos 6 días”.
Subrayó el carácter gradual al advertir “hasta el 2030, ojo hasta el 2030”, y lanzó una frase que marcó el tono político de su intervención: “Un derecho que se pospone es un derecho que se niega, un derecho que se retrasa es un derecho que se despoja”.
También señaló que muchos trabajadores en la práctica laboran hasta 60 horas sin pago de horas extra y acusó que “echa la ley, echa la trampa”. Con todo, confirmó el voto a favor “por lo que pudo ser y no para lo que es”.
La diputada Ana Vanessa Caratachea, del PAN, confirmó el respaldo de Acción Nacional, pero reiteró que su propuesta original contemplaba dos días completos de descanso.
Consideró que “distribuir las horas de descanso entre la semana de trabajo no es tan práctico o funcional para la mayoría de los trabajadores”.
Añadió que no basta con reducir horas, sino que se requieren mejores condiciones laborales integrales y puso como ejemplo pendientes internos al señalar “en dónde están los lactarios que aprobamos”. Reconoció el avance, pero sostuvo que “la deuda sigue pendiente”.
Oficialismo defiende reforma y confronta narrativa
Desde Morena, la diputada Juliana Bugarini defendió el sentido de la minuta al afirmar que “aquí hay una diferencia de fondo, para algunos el trabajo es costo, pero para quienes somos de la Cuarta Transformación, el trabajo es derecho”.
Aseguró que la reforma fortalece la regulación del tiempo extraordinario y sostuvo que no se trata de radicalismo sino de “técnica jurídica protectora”. En la ronda de hechos respondió a la crítica del PRI al señalar que “la Constitución fija el límite de horas, no el calendario semanal” y que “la flexibilidad no es precarización”.
El diputado Reyes Galindo, del Partido del Trabajo, calificó la reforma como una “conquista laboral y social” y la ubicó dentro de lo que llamó una “primavera laboral”. Destacó que la redacción es enunciativa y que permite acuerdos entre trabajadores y empleadores sobre la distribución del descanso.
En la misma línea, el diputado Juan Carlos Barragán respondió a la exigencia de dos días obligatorios de descanso con una explicación aritmética.
"Una semana tiene siete días, siete por 24 horas, igual a 168 horas totales. La reforma propone trabajar 40 horas a la semana. Eso significa que le quedarán a la clase trabajadora 128 horas para descanso, familia y vida personal”, afirmó.
El diputado Hugo Rangel contextualizó la gradualidad al señalar que las empresas requieren ajustes internos y que la economía mexicana es mayoritariamente de servicios, por lo que imponer de manera inmediata esquemas rígidos podría afectar a pequeñas unidades económicas.
Unanimidad con reproches políticos
Tras declararse el asunto suficientemente discutido, se procedió a la votación nominal. La Segunda Secretaría informó el resultado final: 29 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones. La Presidencia declaró aprobado el acuerdo por la 76 Legislatura y ordenó su remisión conforme a derecho.
Así, el Congreso de Michoacán respaldó la reforma constitucional que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales, pero el debate dejó constancia de un aval acompañado de cuestionamientos sobre su alcance, su diseño y, sobre todo, su entrada plena en vigor hasta 2030.




