Fortalecemos diálogo y territorio en Michoacán: Gaby Molina
MORELIA, Mich., 29 de enero de 2026.- El analista político Federico Berrueto afirmó en entrevista con Quadratín que las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum no están teniendo la misma efectividad política que las que encabezaba el expresidente Andrés Manuel López Obrador, y consideró que incluso se han convertido en un espacio de desgaste para su gobierno.
De acuerdo con Berrueto, mientras que para López Obrador la “mañanera” fue una herramienta central de control de la agenda pública y consolidación de poder, en el caso de Sheinbaum el formato ya no genera el mismo impacto ni ofrece las mismas ventajas políticas.

“Con López Obrador era un territorio propio, donde marcaba la agenda y dominaba el debate. Con la presidenta, en cambio, se ha vuelto un espacio más reactivo, donde tiene que justificar decisiones y enfrentar temas donde hay límites reales de acción”, señaló.
El analista subrayó que el contexto político también es distinto. A su juicio, Sheinbaum gobierna con menos margen que su antecesor, en un escenario con mayores presiones presupuestales, problemas de seguridad más agudos y una situación internacional más compleja. En ese marco, dijo, la exposición diaria en la mañanera amplifica contradicciones y debilita la utilidad del ejercicio como instrumento de poder.
Sobre la llamada reciente entre Sheinbaum y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Berrueto consideró que la relación bilateral se desarrolla en un marco de fuerte asimetría, que coloca a México en una posición subordinada.
Afirmó que, aunque el discurso oficial recurre a la defensa de la soberanía, en los hechos México ha respondido a las prioridades de Washington, particularmente en temas de seguridad fronteriza, migración y combate al fentanilo.
“Estados Unidos tiene su propia agenda, que no necesariamente coincide con los problemas más graves que vive México, como la extorsión o el control territorial del crimen. Sin embargo, la Presidenta tiene que equilibrar un discurso soberanista hacia el interior con concesiones prácticas hacia el exterior”, explicó.
Desde su perspectiva, esta dualidad también se refleja en la comunicación presidencial y se vuelve más visible en el formato de la conferencia matutina.
Berrueto también se refirió al episodio en el que la Presidenta hizo gestiones ante el presidente de Corea del Sur para que se ampliara el número de conciertos del grupo BTS en México; en ese sentido, consideró que se trató de un intento de conectar políticamente con los jóvenes, en particular con la generación Z.
“El objetivo parece claro: establecer un vínculo con un sector juvenil a través de un fenómeno cultural global. El problema es que este tipo de gestos difícilmente se traduce en apoyo electoral, y en cambio puede proyectar una imagen de frivolidad frente a problemas más urgentes”, sostuvo.
El analista añadió que el riesgo de este tipo de acciones es simbólico, pues pueden desdibujar la jerarquía de temas que se espera atienda una jefatura de Estado, y reforzar la percepción de que la comunicación política se orienta más a la imagen que a la gestión de fondo.
En conjunto, Federico Berrueto concluyó que la presidenta enfrenta un entorno más restrictivo que el de su antecesor, y que mantener el modelo de exposición diaria de la mañanera podría implicar un costo político creciente si no se ajusta a las nuevas condiciones del gobierno.




