Llevarán observación electoral hasta prisiones y voto en el extranjero
MORELIA, Mich., 24 de junio de 2026.- Hace apenas ocho años, Juan Carlos Barragán Vélez buscaba convertirse en candidato del PAN a la presidencia municipal de Morelia y defendía públicamente el proyecto presidencial de Ricardo Anaya. Hoy, convertido en uno de los legisladores que más presume su cercanía con la Cuarta Transformación, enfrenta una de las sanciones más severas dictadas por el Tribunal en Materia Anticorrupción y Administrativa de Michoacán (TAAM): 20 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos y una sanción económica superior a los 5.6 millones de pesos por el caso Beca Futuro.
La resolución del TAAM representa mucho más que un golpe jurídico. Coloca bajo una sombra de enorme descrédito el discurso político con el que Barragán ha buscado construir su imagen durante los últimos años: la de un representante de la izquierda que se presenta como defensor de la honestidad pública y de los principios de la Cuarta Transformación.
Los hechos documentados muestran una trayectoria política radicalmente distinta.

En 2018, Barragán no sólo buscó la candidatura del Partido Acción Nacional para gobernar Morelia; también manifestó públicamente su respaldo al proyecto presidencial de Ricardo Anaya y a la coalición Por México al Frente, integrada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. En entrevistas de aquella época sostuvo que ese bloque representaba la mejor alternativa para el país y cerró filas con la campaña del entonces candidato presidencial.
Ese episodio político contrasta con la narrativa que hoy impulsa desde Morena, donde ha construido un discurso de absoluta identificación con el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador y, posteriormente, con el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Empero, en los anales de la historia está registrado que le dio la espalda al proyecto de López Obrador para abrazarse del panismo y de la cruzada de Ricardo Anaya, así como que buscó el cobijo de la derecha en sus anhelos desmedidos de convertirse en alcalde moreliano.
El cambio de camiseta partidista podría explicarse por sí mismo dentro de la dinámica política mexicana. Lo que hoy genera mayor cuestionamiento es que el periodo en el que, según la sentencia del TAAM, ocurrieron las irregularidades administrativas coincide precisamente con aquella etapa en la que Barragán militaba en el bloque opositor que enfrentó electoralmente a López Obrador.
La resolución del Tribunal sostiene que durante su paso por la Secretaría de Desarrollo Social y Humano fueron desviados más de 5.6 millones de pesos mediante dos asociaciones civiles vinculadas al programa Beca Futuro, con pagos efectuados sin cumplir diversos requisitos legales y administrativos.
Hasta el momento, la sentencia no establece que esos recursos hubieran sido destinados a actividades electorales ni a campañas políticas específicas. Sin embargo, el caso coloca nuevamente bajo escrutinio el manejo financiero realizado durante una de las etapas más relevantes de la carrera política del hoy diputado morenista.
Más allá del litigio que aún podría continuar en tribunales federales, el impacto político parece inmediato.
Barragán había sido mencionado como uno de los aspirantes de Morena para la presidencia municipal de Morelia rumbo al proceso electoral de 2027. Sin embargo, una inhabilitación de veinte años, de quedar firme, prácticamente sepultaría cualquier proyecto de competir por un cargo de elección popular en el corto y mediano plazo.
La resolución también debilita uno de los principales activos que había cultivado en los últimos años: presentarse como un referente moral dentro del movimiento obradorista.
La política admite cambios de partido. Lo que resulta mucho más difícil de explicar es la distancia entre un discurso de pureza política y una sentencia por responsabilidad administrativa grave emitida por el órgano especializado en combatir la corrupción en Michoacán.
Paradójicamente, quien hace ocho años pedía el voto para el proyecto presidencial de Ricardo Anaya y hoy se reivindica como uno de los defensores más firmes de la Cuarta Transformación enfrenta la mayor crisis política de su trayectoria, precisamente por el manejo de recursos públicos.
Capítulo aparte merecen los nuevos mecías político y morales del hombre al que sus detractores llaman JC Barbaján: Leonel Godoy y Raúl Morón…




