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MORELIA, Mich., 17 de junio de 2026.- El reclamo del diputado independiente de el Movimiento del Sombrero, Carlos Alejandro Bautista Tafolla, sobre el destino de 17 millones de pesos aprobados en legislaturas anteriores para consultas que nunca se realizaron, derivó en un intercambio con legisladores de Morena, quienes terminaron acusándolo de showman, Hombre araña y montajes.
La confrontación ocurrió en sesión pública este miércoles, durante la discusión del protocolo legislativo para la consulta a pueblos indígenas, afromexicanos y personas con discapacidad en materia educativa, tema que inicialmente había sido abordado desde una perspectiva jurídica por la diputada Belinda Hurtado Marín.
Sin embargo, el debate cambió de tono cuando Carlos Bautista Tafolla retomó una vieja exigencia relacionada con recrursos etiquetados para consultas que nunca se concretaron. “Hasta la fecha no me han podido decir dónde quedan los 17 millones, los 10 millones y los 7 millones”, reclamó desde su curul.
El Legislador sostuvo que en varias ocasiones y sin éxito ha solicitado información formal sobre esos recursos sin obtener una respuesta clara. “Yo lo hice por oficio y me quedé esperando por oficio que me contestaran”, afirmó.
La respuesta llegó de inmediato por parte del diputado morenista Marco Polo Aguirre Chávez, quien rechazó que existiera alguna irregularidad en el manejo de esos recursos y atribuyó el señalamiento a un desconocimiento de la administración pública.
“A mí me parece que primero tenemos que tener estudios básicos de administración pública”, lanzó. Aguirre explicó que los recursos fueron efectivamente aprobados para consultas, pero al no ejercerse terminaron integrándose al gasto ordinario del Congreso.
“No es un asunto de dónde están”, respondió, y elevó el tono de la discusión: “Me habla el diputado que es el showman de los espectáculos en Michoacán, yo le diría Alejandro Atayde”, expresó en referencia a Tafolla.
El comentario provocó una nueva reacción del legislador independiente. “Mira, aquí pueden decir lo que quieran, figurar como quieran hacer su espectáculo”, respondió.
La confrontación escaló con la intervención de la diputada morenista Sandra Olimpia Garibay, quien salió en defensa de su compañero de bancada y arremetió contra Bautista Tafolla. “Le gustan los montajes, los espectáculos, andar como el Hombre Araña en las ventanas, los que hacen espectáculo son los del Sombrero”, dijo.
Garibay sostuvo que resultaba contradictorio acusar a otros de convertir el Congreso en escenario de espectáculos cuando, a su juicio, buena parte de la actividad pública del legislador independiente se caracteriza precisamente por acciones mediáticas de alto impacto.
“Si quieres que nos conduzcamos con respeto, respétanos y si no, a valores entendidos, estimado Diputado”, agregó.
En medio del intercambio, la diputada Belinda Hurtado intervino para regresar la discusión al tema original y recordó que, independientemente de las diferencias políticas, los recursos para consultas sí fueron aprobados en distintas ocasiones.
“Ustedes saben que nunca he estado de acuerdo ni estaré de acuerdo con el diputado Marco Polo, por obvias razones”, comentó sin aclarar. No obstante, coincidió en que el problema de fondo radica en que esos recursos nunca fueron utilizados para el propósito para el cual fueron autorizados.
“Ese presupuesto se aprobó, más nunca se ejecutó aquí en el pleno en consulta”, sostuvo.
Cuando el intercambio amenazaba con prolongarse, la diputada Adriana Campos Huirache, del PRI, pidió dejar atrás los calificativos y regresar a la discusión legislativa.
“Este un Pleno y es un tema serio”, expresó al solicitar que el asunto se diera por suficientemente discutido y se procediera de una buena vez a la votación. Y así se hizo. El Congreso aprobó el protocolo de consulta educativa.
Así, una discusión destinada a corregir una omisión legislativa arrastrada durante cinco años terminó dejando una estampa más propia de la política cotidiana del Congreso: 17 millones de pesos sin aclarar, recomendaciones académicas no solicitadas, acusaciones de montajes, señalamientos de protagonismo y un inesperado homenaje legislativo al Hombre Araña.




