Conserva Morena confianza y lidera preferencias rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 28 de febrero de 2026.- La elección de la dirigencia estatal del PRI en Michoacán para el periodo 2026-2030 no sólo concluyó con la declaratoria de validez y la toma de protesta de la fórmula encabezada por Guillermo Valencia Reyes y María del Rocío Luquín Valdés, sino que abrió un frente interno de impugnaciones que podría escalar a tribunales.
La Comisión Estatal de Procesos Internos declaró electa a la única fórmula que obtuvo dictamen procedente, luego de que la integrada por Vicente Manuel García Paulín y Susana García Contreras fuera considerada improcedente por no cumplir la totalidad de los requisitos establecidos en la convocatoria emitida el 11 de febrero por el Comité Ejecutivo Nacional.
Al quedar una sola fórmula con registro válido, se dejaron sin efecto las etapas subsecuentes del proceso, incluido el proselitismo interno y la jornada electiva, conforme a las bases de la convocatoria. El 24 de febrero se emitió la declaratoria de validez y se entregaron las constancias correspondientes.
Sin embargo, en entrevista con Quadratín, García Paulín confirmó que ha promovido tres impugnaciones en el ámbito interno del partido para solicitar la reposición del proceso. A su decir, desde la emisión de la convocatoria detectó inconsistencias, entre ellas la exigencia de un examen del Instituto Reyes Heroles, los plazos reducidos y el porcentaje de apoyos solicitados para el registro.
Además, impugnó la elegibilidad de Guillermo Valencia al argumentar que los estatutos prohíben haber sido candidato de otro partido político y que existe un antecedente de participación con el Partido Verde Ecologista en 2018. También cuestionó la acreditación de la antigüedad de militancia requerida por la convocatoria.
García Paulín adelantó que, en caso de no obtener respuesta favorable en las instancias partidarias, acudirá a la Comisión Nacional de Justicia Partidaria y posteriormente al Tribunal Electoral.
El punto de tensión es el método de elección. Aunque la convocatoria establecía voto directo de la militancia, la declaratoria de única fórmula dejó sin materia la instalación de urnas y la votación interna.
Mientras la dirigencia nacional avaló el procedimiento y tomó protesta a la nueva dirigencia estatal, el conflicto interno coloca el proceso bajo revisión jurídica y política, en un momento clave para la reorganización del priismo michoacano rumbo a 2027.




