Hay alianza real entre Grecia Quiroz y MC, es evidente: Ramírez Bedolla
MORELIA, Mich., 2 de noviembre de 2025.- El asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, ocurrido la noche de este sábado durante el Festival de las Velas, desató una oleada de indignación en Michoacán y una denuncia directa del PRI: “a balazos callan las voces que se atreven a denunciar la injerencia del crimen organizado”.
El dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, expresó su consternación en redes sociales y sostuvo que en la entidad “los que nos atrevemos a alzar la voz, tarde o temprano somos silenciados”.
En un mensaje cargado de dolor, pidió respeto a su duelo y recordó a Manzo Rodríguez como “un hombre bueno, íntegro e impar”.
“Primero me quitaron a César, luego a Caleb, ahora me quitan a Carlitos, mi querido hermanito. No compartimos la sangre, pero sí el cariño y los ideales”, escribió el dirigente priista, al lamentar que en Michoacán el mal haya vuelto a imponerse.
Asimismo, el PRI Michoacán difundió un comunicado en el que acusó que la violencia “ya rebasó todos los límites” y que “el crimen organizado se apoderó de las actividades económicas, políticas y sociales”.
El documento sostiene que el homicidio del edil “sepulta la seguridad y la gobernabilidad” en la entidad.
“Los poderes fácticos ya no sólo retan a las autoridades, las desafían; con acciones letales, los criminales demuestran quién manda y quién decide el destino de Michoacán”, señaló el partido.
Responsabilizó a los gobiernos federal y estatal de no atender las advertencias previas de líderes que, como Carlos Manzo y Bernardo Bravo Manríquez, denunciaron públicamente la operación del crimen organizado.
“La negación y la frivolidad caracterizan a los dos niveles de gobierno responsables de contener el narcoterrorismo y las extorsiones”, sostuvo el PRI, al acusar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla de omisión ante el incremento de la violencia.
El comunicado concluye con una frase que sintetiza el reclamo político y el dolor colectivo: “En Michoacán nadie está a salvo. El asesinato de Carlos Manzo sepulta, de una vez por todas, la seguridad y la gobernabilidad”.




