Morena, 15 años como la resistencia de Latinoamérica: Gladyz Butanda
MORELIA, Mich., 16 de julio de 2026.- Carlos Torres Piña niega haber dejado tirado el caso Manzo.
Por el contrario, defiende que, en lo que corresponde al ámbito de la competencia de la Fiscalía General del Estado, quedaron casi concluidas las investigaciones.
Y va a los números: casi 25 detenciones de presuntos participantes en el complot que quitó la vida al alcalde de Uruapan, aquella trágica noche del 1 de noviembre del 2026, en la llamada, paradójicamente, plaza de Los Mártires.
En una entrevista con Quadratín, el fiscal con licencia insiste en que las investigaciones se dejaron avanzadas en casi un 90 por ciento, solo para que las retome la Fiscalía General de la República a través de la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) por el tema de delincuencia organizada, para esclarecer la responsabilidad intelectual del magnicidio de Carlos Manzo.
El de Manzo se convirtió, desde la óptica de la propia Presidencia de la República, en un tema de Estado, que conllevó a la instalación del Plan Michoacán.
Y la responsabilidad de Carlos Torres Piña para llevar las investigaciones y su esclarecimiento se convirtió en su mayor desafío, del cual, transmite, salió avante.
De hecho, el exsecretario de Gobierno lo contextualiza como uno de los casos con mayor resonancia e impacto político en las últimas décadas, equiparado incluso con los 43 de Ayotzinapa o, más atrás, al caso Colosio.
Por eso, para Torres Piña, el caso Manzo no es un asunto menor, ni el cual pueda ser tratado con frivolidad.
Y responde a quienes, desde la comodidad del anonimato, le reclaman y no perdonan haberse embarcado en la empresa sucesoria.
"Van a decir muchas cosas, muchas cosas. Pero la verdad es que creo que en la Fiscalía han mantenido el ritmo que impregnamos. Los ajustes que se hicieron y estos virajes han sido positivos para la Fiscalía... Las detenciones -de Los Sierra- que se hicieron en Morelia son parte de lo que lleva la dinámica de trabajo que se dejó. Había años sin detenciones en Michoacán"
Y enlista: "El Bótox, por ejemplo. Lo de El Manotas, El Calabazo, el propio Jorge Armando N., El Licenciado, pieza clave en el caso Manzo; La Galleta, en el caso de Pátzcuaro... muchas, muchas detenciones".
Torres Piña asumió la Fiscalía General del Estado el 27 de julio del 2026.
En cascada se vino la crisis.
Primero, Bernardo Bravo, el líder limonero que fue muerto por El Bótox, a quien acusó persistentemente, junto a la pandilla de Los Bancos de Troya, de ser el principal extorsionador de los limoneros.
Eran los primeros dos meses y el 21 de octubre se confirmaba la muerte de Bravo.
Apenas tomaban aliento y, a los 10 días, el asesinato de Carlos Manzo sacudió a la nación.
Luego vino el secuestro y asesinato, brutal por demás decirlo, de la familia de intérpretes de señas.
Y el del adolescente preparatoriano que disparó a quemarropa a sus maestras, en una escuela de Lázaro Cárdenas.
En todos, subraya, se trabajó, se investigó, se resolvió.
Pero, sobre todo, se informó, siempre se informó, de cara a la ciudadanía, esgrime.




