Conserva Morena confianza y lidera preferencias rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 14 de septiembre de 2026.- Carlos Torres Piña estuvo ahí cuando Alfredo Ramírez Bedolla todavía no era gobernador, cuando la gubernatura era apenas una apuesta y las decisiones se tomaban entre encuestas, mapas, teléfonos, operadores y cuentas que no siempre cuadraban.
Estuvo en el cuarto de guerra.
Cinco años después, aquel coordinador de campaña salió este lunes del World Trade Center convertido en coordinador estatal de la 4T y virtual candidato al Gobierno de Michoacán.
La historia tiene algo de círculo cerrado.
Torres Piña coordinó en 2021 la campaña de Ramírez Bedolla, en una elección cerrada, ríspida y de pronóstico reservado que terminó llevando a Morena por primera vez al Gobierno del Estado.
Después vino el poder.
Bedolla llegó a Palacio de Gobierno y Carlos caminó con él.
Desde la Secretaría de Gobierno se convirtió en su principal operador político y en el número dos de una administración que arrancó entre conflictos, carreteras tomadas, protestas y una complicada relación con distintos grupos políticos y sociales.
A Torres Piña le correspondió buena parte de ese trabajo de fontanería que rara vez aparece en las fotografías: negociar, desactivar conflictos, abrir puertas, sentar adversarios a la mesa y hacer llamadas cuando las cosas se atoraban.
No siempre ganó.
En 2024 buscó el Senado y perdió la interna de Morena. Después tampoco consiguió llegar a la Cámara de Diputados.
Parecía uno de esos políticos condenados a quedarse cerca.
Pero volvió.
Y volvió al gobierno.
Su llegada a la Fiscalía General del Estado, a propuesta de Ramírez Bedolla, lo colocó nuevamente en el centro de las decisiones. Desde ahí encabezó investigaciones y operativos de alto impacto en uno de los momentos más delicados de Michoacán.
Mientras tanto, afuera de la Fiscalía, su nombre comenzó otra vez a aparecer en las encuestas.
Primero abajo.
Después cerca.
Finalmente arriba.
Torres Piña nunca escondió su relación con el gobernador.
“Es mi amigo”, llegó a decir cuando le preguntaron por Alfredo Ramírez Bedolla.
Tampoco renegó del gobierno al que ayudó a construir. Durante el proceso interno defendió sus resultados y asumió como propio un proyecto del que ha formado parte prácticamente desde el primer día.
Por eso la designación anunciada por Ariadna Montiel tiene una fotografía política, pero también una historia personal.
Roy Campos, director de Consulta Mitofsky, la resumió con otra imagen:
“Carlos Torres Piña llega con la sonrisa de Alfredo Ramírez Bedolla”.
Probablemente porque ambos saben de dónde vienen.
Hace cinco años compartían un cuarto de guerra buscando cómo ganar una gubernatura que todavía parecía lejana.
Uno terminó gobernando Michoacán.
El otro esperó, perdió, regresó y volvió a empezar.
Este lunes, Carlos salió de aquel largo cuarto de guerra con la estafeta en las manos.




