Exclusiva Quadratín: irá Morón por PT, salvo que Morena reponga proceso
MORELIA, Mich., 11 de marzo de 2026.- En redes sociales comenzó a circular un breve video que promueve políticamente al senador Raúl Morón Orozco mediante el uso de inteligencia artificial, en el que se simula un supuesto respaldo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en medio del proceso interno de Morena rumbo a la definición de candidaturas para 2027, donde la sucesión en el gobierno es el núcleo de la batalla.
En el material audiovisual aparecen imágenes del propio Morón y de la presidenta. Él viste pantalón de mezclilla, camisa blanca y saco azul marino a cuadros; ella porta un traje tipo lana en tonos blanco, negro y gris. Mediante manipulación digital se coloca en boca del senador la frase “Si a tu puerta llega la encuesta…”, mientras la imagen de Sheinbaum completa “Raúl Morón es la respuesta”.
La falsificación resulta evidente por varios elementos: el tono de voz no corresponde al de ninguno de los dos personajes públicos, ampliamente reconocibles en la vida política nacional, y además existe una clara discordancia entre el movimiento de los labios y la pronunciación del audio.
Más allá de lo burdo del montaje, el mensaje político del video es claro: insinuar que la presidenta de la República respalda a Morón Orozco en la disputa interna de Morena por la candidatura al gobierno de Michoacán. En los hechos, ese respaldo no existe.
Sheinbaum se ha mantenido institucional frente a los procesos internos del partido y hasta ahora no se ha pronunciado a favor de ningún aspirante. El uso de su imagen, por tanto, apunta a construir en el terreno de la percepción un apoyo político que no ha sido expresado públicamente por la titular del Ejecutivo federal.
La difusión del material ocurre en un momento particularmente sensible para Morena. El partido se encuentra en ruta hacia la definición de sus coordinaciones de Defensa de la Transformación, figuras que históricamente han antecedido a las candidaturas formales.
De acuerdo con los lineamientos aprobados por el Consejo Nacional de Morena el pasado 7 de marzo, el proceso contempla convocatorias, registro de aspirantes, filtros mediante sondeos y encuestas, y finalmente la designación de quienes obtengan mayor puntuación en los estudios demoscópicos.
El documento establece que, cuando se registren más de seis aspirantes para una misma coordinación, primero se realizará un sondeo de opinión para identificar a las seis personas con mayor reconocimiento territorial, quienes posteriormente participarán en encuestas de conocimiento y atributos para determinar a la persona mejor posicionada.
El calendario contempla la elección de 22 coordinaciones estatales en 17 entidades a partir del 22 de junio, tres coordinaciones distritales federales en agosto, 21 coordinaciones municipales en septiembre y ocho coordinaciones distritales locales en noviembre.
Entre las reglas internas aprobadas también se prohíbe expresamente difundir información falsa, manipulada o malintencionada sobre otras personas participantes, así como promover campañas de desprestigio o linchamiento digital en redes sociales.
En ese contexto, la circulación de un video manipulado mediante inteligencia artificial introduce un elemento adicional en la contienda interna: la disputa por posicionamiento político ya no sólo se libra en territorio y encuestas, sino también en el terreno de la desinformación digital.
En Michoacán, la competencia por la eventual candidatura de Morena al gobierno estatal ya perfila varios nombres además de Morón Orozco. Entre ellos aparecen la coordinadora parlamentaria en el Congreso de Michoacán, Fabiola Alanís Sámano; la secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda; el fiscal general Carlos Torres Piña, y la secretaria de Educación, Gabriela Molina.
El episodio también reabre el debate sobre la falta de regulación del uso de inteligencia artificial en contextos políticos y electorales.
En el Congreso de Michoacán se encuentra actualmente en análisis una propuesta de reforma para cerrar el paso a la manipulación política mediante herramientas digitales, particularmente cuando impliquen suplantación de identidad, fabricación de contenidos falsos o generación de materiales sintéticos que aparenten declaraciones o acciones que nunca ocurrieron.
El planteamiento advierte que tecnologías como los llamados deepfakes permiten imitar de manera verosímil rostros, voces y gestos de personas públicas para hacerlas parecer autoras de mensajes inexistentes, lo que puede afectar reputaciones, influir en la opinión pública o alterar procesos de competencia política.
De forma paralela, también se impulsa en el Congreso local una iniciativa orientada a establecer un marco para el uso responsable de la inteligencia artificial en el estado, con mecanismos de transparencia, supervisión institucional y protección de derechos humanos en la era digital.
Mientras la legislación avanza lentamente, la tecnología ya irrumpió en la disputa política. Y lo hizo con una advertencia temprana: en la carrera hacia 2027, la contienda también se jugará en el terreno de las imágenes fabricadas y las voces que nunca fueron pronunciadas, pero que podrían cumplir su deleznable cometido: engañar al electorado.




