Exclusiva Quadratín: irá Morón por PT, salvo que Morena reponga proceso
MORELIA, Mich., 31 de agosto de 2026.- Agosto llega a su fin y la oposición en Michoacán sigue sin amarrar un acuerdo para enfrentar a la Cuarta Transformación en 2027. Entre llamados públicos, fotografías, acercamientos y declaraciones de buena voluntad, PRI y PAN mantienen abierta la posibilidad de caminar juntos, pero hasta ahora no hay nada que apunte a un acuerdo formal.
El dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, ha sido el más insistente en convocar a la construcción de un frente opositor. Apenas hace unos días reiteró el llamado, aunque también ha advertido que, si no encuentra eco, el tricolor está preparado para competir solo.
Valencia incluso ha colocado sobre el tablero la presidencia municipal de Morelia, al sostener que el PRI puede recuperarla con René Valencia Reyes. El problema es que Acción Nacional tampoco parece dispuesto a entregar con facilidad una de sus principales posiciones políticas y en sus cálculos figura David Cortés Mendoza para la capital michoacana.
Carlos Quintana Martínez y Guillermo Valencia han exhibido públicamente sus encuentros en más de una ocasión, fotografías que han alimentado las expectativas de una eventual alianza. El PAN no ha cerrado la puerta al PRI, pero tampoco la ha abierto de par en par.
Acción Nacional ha mantenido bajo reserva sus definiciones e incluso Quintana ha dejado claro que el PRI no será quien le marque los tiempos mediante ultimátums.
Del otro lado, Valencia ha asegurado recientemente encontrar mayor apertura y considerar que existen amplias posibilidades de alcanzar un entendimiento.
Más accidentada ha sido la relación priista con Movimiento Ciudadano. Valencia ha lanzado duros calificativos contra el partido naranja, al que ha llamado “esquirol” e incluso “Movimiento Criminal”, jugando con sus siglas, aunque al mismo tiempo ha reconocido que dentro de sus filas existen liderazgos probos.
MC, por su parte, tampoco ha transparentado hasta ahora una ruta de alianzas para 2027. Uno de sus mensajes políticos más visibles ha sido el interés en Grecia Quiroz García, mientras mantiene acercamientos con liderazgos vinculados a El movimiento del sombrero, cuyos integrantes han insistido en marcar distancia de los partidos políticos y en construir su propia ruta.
Así, agosto cierra con una oposición que se mira, se fotografía, se llama a cerrar filas y tantea posibilidades, pero que todavía no logra traducir esos movimientos en un acuerdo político concreto.
Desde Morena, su dirigente estatal, Jesús Mora González, ha aprovechado ese vacío para insistir en la narrativa de una oposición debilitada y desarticulada, incapaz hasta ahora de construir un bloque que dispute con mayor fuerza la gubernatura.
Morena pregona unidad como consigna obligada rumbo a 2027, mientras en los hechos persiste un jaloneo interno en el que se distinguen dos grandes polos de poder: el grupo político del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y el que gravita alrededor del senador Raúl Morón Orozco.
Entre ambos bloques, las diferencias han dejado de ser únicamente soterradas. El proceso sucesorio ha acumulado indirectas, zancadillas, golpes debajo de la mesa y algunos choques suficientemente abiertos como para exhibir la tensión entre moronistas y bedollistas.
En paralelo, juega sus propias cartas Carlos Torres Piña, fiscal general con licencia, quien mantiene presencia en la disputa por la definición de la candidatura al Gobierno de Michoacán.
La principal batalla inmediata de la 4T será precisamente la definición de su coordinación estatal. El cargo tendrá un peso político determinante porque colocará a quien resulte electo en posición privilegiada rumbo a la candidatura por la gubernatura y, por extensión, al frente de la maquinaria electoral del bloque oficialista en Michoacán.
No equivale jurídicamente a una candidatura ni garantiza la gubernatura, pero difícilmente será una posición menor en un estado donde Morena y sus aliados llegan a la sucesión con una estructura electoral que obliga a la oposición a construir una alternativa competitiva.
El tablero, por tanto, dista de estar resuelto para cualquiera de los dos bandos. La oposición termina agosto sin alianza; la 4T, sin candidato y con sus propias fracturas internas. A seis días del arranque del proceso electoral 2027 en Michoacán, unos todavía buscan con quién caminar y otros intentan decidir quién encabezará la marcha.




