Congreso de Michoacán mantiene en espera ley para desplazados
MORELIA, Mich., 15 de octubre de 2025.- El primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum desató un intenso debate en el Congreso de Michoacán, donde las posturas de Morena y el PAN exhibieron no solo visiones contrapuestas del país, sino también el pulso de la disputa política local que se libra con cada cifra y cada consigna.
En sesión pública de la 76 Legislatura este miércoles, la diputada Nalleli Pedraza inauguró el debate con un posicionamiento de Morena con un discurso de celebración.
A nombre de su bancada y de “millones de michoacanos que respaldan el proyecto de la Cuarta Transformación”, afirmó que “el segundo piso de la transformación se edifica con solidez”.
Enumeró los logros del primer año de Sheinbaum: estabilidad del peso, control de la inflación, infraestructura como motor de desarrollo y la consolidación de programas sociales como derechos constitucionales.
Con tono triunfalista, Pedraza aseguró que “la justicia social es un pilar inamovible” y destacó el papel histórico de la presidenta: “por primera vez en la historia, una mujer gobierna México”.
Desde su tribuna, afirmó que la mandataria federal “ha combatido la corrupción y fortalecido la transparencia”, mientras llamó a sus compañeros a reconocer que “el futuro de México es prometedor”.
El entusiasmo oficialista fue rápidamente contrarrestado por Teresita Herrera Maldonado, del PAN, quien abrió con una frase que enfrió el recinto: “un informe no puede ser una fotografía complaciente”.
La Legisladora acusó que muchas de las cifras del gobierno “no resisten el contraste con la realidad” y cuestionó que el informe presidencial se haya presentado fuera del Congreso, lo que “debilita el principio de equilibrio institucional”.
Con un tono severo, Herrera enlistó omisiones: recortes por 81 mil millones de pesos al sector salud, falta de medicamentos oncológicos, maestros sin asignar, ausencia de un fondo para desastres naturales y abandono del campo, donde “al menos un 30 por ciento del presupuesto ha sido recortado en los últimos siete años”. “No vamos a aplaudir lo que no funciona ni a minimizar lo que duele”, sentenció.
La coordinadora de Morena, Fabiola Alanís Sámano, replicó con datos duros: “de 2018 a la fecha, 34 millones de personas han salido de la pobreza, la inversión extranjera se ha sostenido y los delitos de alto impacto han disminuido en un 32 por ciento”.
Atribuyó los resultados a una “inversión social que rebasa los 800 mil millones de pesos”, que en 2026 superará el billón. “Sabemos que no les gusta, dijo, pero esta nueva manera de impulsar el desarrollo con bienestar ha beneficiado a la mayoría del pueblo de México”.
El intercambio escaló cuando Ana Vanessa Caratachea, también del PAN, acusó que el oficialismo “simplificó los temas de transparencia” y “olvidó a los migrantes y al campo”.
Recurrió incluso a la experiencia personal: “en Sacramento, California, los migrantes me decían que tienen miedo de salir, porque el Estado mexicano no les ha respondido”. Reprochó además que programas como Jóvenes Construyendo el Futuro carecen de evaluación seria: “una política pública sin evaluación no sirve”.
Alanís respondió de inmediato: “aunque les duela, tenemos a la mejor presidenta del mundo”, defendiendo los programas sociales como motores de inclusión. La panista replicó: “yo no dije que se desaparezcan, sino que se evalúen. No confundamos magnesio con magnesia”. Su respuesta, salpicada de ironía y tecnicismo, provocó murmullos en el pleno.
El debate, que por momentos pareció un duelo de tesis más que de tribunas, terminó con Alanís, quien afirmó que los datos oficiales de seguridad “no los inventa la Presidencia, sino que provienen del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional”.
En los márgenes del intercambio, quedó flotando una certeza: mientras Morena habla del “segundo piso de la transformación”, la oposición insiste en revisar si los cimientos no están hechos de discursos. Y entre cifras, comparativos y recriminaciones, lo que se ventiló en realidad fue un pulso político que ya mira más allá del informe, hacia el horizonte electoral.