Conserva Morena confianza y lidera preferencias rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 14 de septiembre de 2026.- Raúl Morón llegó como favorito, pero dejó de serlo cuatro meses antes de la definición. La batalla final por la candidatura de Morena al Gobierno de Michoacán terminó librándose entre Carlos Torres Piña y Fabiola Alanís.
Un documento del CEN de Morena, difundido en X por la periodista @Viri_Rios tras la definición, muestra una fotografía mucho más cruda de la sucesión: Torres Piña cerró primero con 25.6 por ciento; Morón, con 20; y Alanís prácticamente lo alcanzó, con 19.3.
Pero los números finales cuentan apenas una parte de la historia. Lo revelador está en las curvas, de acuerdo con la gráfica de evolución de preferencias internas de Morena.
Morón comenzó el periodo estudiado, en noviembre de 2025, rozando 30 por ciento. Era, con mucha diferencia, el aspirante mejor posicionado. Torres Piña rondaba 19 puntos y Alanís apenas superaba 11.
Durante los meses siguientes ocurrió el vuelco.
Mientras Morón comenzó un descenso sostenido, Torres Piña avanzó prácticamente en sentido inverso. Las líneas terminaron cruzándose alrededor de mayo. Ahí cambió la carrera.
Desde entonces, Morón nunca recuperó el primer lugar.
Torres Piña se instaló arriba y, durante junio, julio y agosto, amplió su ventaja hasta moverse en una franja de entre 25 y 28 puntos. Llegó al cierre con 25.6 por ciento, más de cinco puntos por encima de Morón.
Pero apareció un tercer fenómeno.

Fabiola Alanís, que durante buena parte del proceso había permanecido lejos de los dos punteros, comenzó a crecer. Después de altibajos entre 13 y 17 puntos, tuvo un fuerte repunte en septiembre y terminó en 19.3 por ciento.
Es decir, quedó apenas siete décimas debajo de Morón.
La gráfica cambia así la interpretación política de la sucesión interna. Durante meses, buena parte de la discusión pública presentó la competencia como un duelo entre Torres Piña y Morón. Para el tramo definitivo, sin embargo, esa confrontación prácticamente había terminado.
Carlos peleaba por conservar la ventaja. Fabiola, por alcanzarlo y convertirse en la alternativa femenina. Morón ya peleaba por no caer al tercer lugar.
Los demás aspirantes estaban fuera de ese escenario. Siempre lo estuvieron.
Gladyz Butanda terminó con 11.9 por ciento y Gabriela Molina con 7.6. En el fondo quedaron Celeste Ascencio y Ana Lilia Guillén, con 4.1 y 3.3 por ciento.
El gráfico dado a conocer por la corresponsal del periódico español El País permite identificar también el momento exacto de la ruptura: mayo.
Fue entonces cuando Torres Piña alcanzó a Morón, lo rebasó y comenzó una ventaja que ya no perdería. Cuatro meses después, al llegar la definición, el exsenador seguía apareciendo nominalmente en segundo lugar, pero la dinámica política estaba en otra parte.
La última amenaza para Torres Piña ya no venía de Morón.




