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MORELIA, Mich., 5 de noviembre de 2026.- Para combatir la extorsión en México se requiere una cruzada que involucre a la sociedad, los sectores productivos y los tres órdenes de gobierno, consideró el analista político Federico Berrueto, quien advirtió que, de mantenerse la estrategia actual, el gobierno federal y los estatales tienen prácticamente perdida esta batalla.
En entrevista semanal para Quadratín Michoacán, Berrueto señaló que detener a alcaldes, policías u otros funcionarios involucrados en este delito no es suficiente, porque las autoridades no desarticulan las redes que hacen posible la extorsión y que, una vez establecidas, resultan muy difíciles de desaparecer.
Consideró que el problema requiere una intervención integral que permita combatir las estructuras criminales desde todas sus dimensiones y no solamente mediante detenciones aisladas.
“Se necesita una embestida, y yo diría más que una embestida, una cruzada que involucre a la sociedad, a los sectores productivos, a los tres órdenes de gobierno y que finalmente esto pueda resolverse en todas sus dimensiones. Así que me temo que la extorsión es una batalla perdida por parte del gobierno federal y desde luego de los estatales”, expresó.
Al referirse al balance del Plan Michoacán presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, el analista destacó que, pese a los avances reportados por el gobierno, la extorsión continúa como uno de los delitos que más afectan a la población, no solamente en Michoacán, sino en distintas regiones del país.
En el ámbito internacional, Berrueto calificó los resultados de las elecciones en Estados Unidos como un punto de quiebre para el presidente Donald Trump, al considerar que representan un rechazo a su gestión, particularmente por el deterioro económico y la persecución contra la población migrante y latina.
Explicó que Trump llegó nuevamente a la presidencia con el respaldo de una parte importante del voto latino, que confió en su promesa de mejorar la economía; sin embargo, los aranceles, las decisiones militares y las consecuencias económicas de su administración terminaron por generar un escenario adverso.
Destacó que el cambio más significativo se registra precisamente entre los votantes latinos, cuyo respaldo se modificó de manera importante, lo que contribuyó a la derrota republicana y al avance demócrata en distintas entidades.
Para el analista, el resultado también representa un revés para figuras como Elon Musk, cuyo respaldo económico a candidatos republicanos no fue suficiente para garantizarles el triunfo.
Respecto a México, consideró poco probable una intervención militar estadounidense, aunque advirtió que continuarán las presiones comerciales y, sobre todo, las acciones judiciales contra personajes señalados por autoridades de ese país.
En cuanto a la situación del Instituto Nacional Electoral (INE), Berrueto sostuvo que el organismo ha perdido la autoridad que antes tenía para garantizar el cumplimiento de la legalidad, aunque conserva la capacidad operativa para organizar una jornada electoral.
Atribuyó el debilitamiento del instituto al gobierno federal, a Morena y al expresidente de la República, al considerar que las decisiones tomadas terminaron por deteriorar la institución.
Señaló que la principal preocupación no está en la organización de las votaciones, sino en la falta de controles para acreditar la legalidad de los procesos, particularmente frente a las campañas anticipadas y los gastos de quienes buscan una candidatura.
“Lo que es el control, la autoridad, acreditar la legalidad, hacer valer la legalidad, esto ya desapareció”, afirmó.
Berrueto advirtió que esta situación compromete los próximos procesos electorales, pues, aunque el INE podría desarrollar las jornadas de votación con normalidad, su capacidad para hacer cumplir la ley y garantizar condiciones de equidad prácticamente ha desaparecido.




